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miércoles, 13 de mayo de 2026

 En calcetines


En el libro Los amnésicos. Historia de una familia europea, la periodista Géraldine Schwarz revisa, a partir de la experiencia de su propia familia, el papel que jugaron en el genocidio nazi los Mitläufer, es decir, la mayoría de personas alemanas que “se dejaron llevar por la corriente” y acumularon las pequeñas cobardías e indiferencias que crearon las condiciones para que se cometiesen crímenes de Estado brutales. Sin la suma de aquellas participaciones y complicidades infinitesimales, Hitler no hubiera podido perpetrar el Holocausto contra las personas judías, el Samudaripen contra el Pueblo Gitano y Sinti o las masacres contra disidentes sexuales o políticos.

Schwarz afirma que el propio Führer era consciente de que necesitaba esa corriente afín y tanteó con cierta regularidad a su pueblo para ver hasta dónde podía llegar, dónde se encontraba el umbral de lo intolerable.

La periodista relata que la primera deportación de personas judías organizada en Alemania tuvo lugar en octubre de 1940, en la región en la que vivía su abuelo. 6.500 personas fueron deportadas a plena luz del día y de forma visible, guardando, eso sí, unos mínimos. Se utilizó un tren de pasajeros –y no de mercancías como se haría después– y se evitaron las exhibiciones públicas de violencia.

Todo el pueblo vio cómo los deportados recorrieron el camino hasta la estación de tren. Niños llorando, ancianas agotadas, todos arrastrando maletas y algunas pertenencias, como ahora vemos en Gaza. Todo sucedió ante los ojos de un vecindario apático, incapaz de reaccionar humanamente. Dice Schwarz que cuando la información de esta deportación piloto llegó a Berlín, Hitler comprendió que el pueblo alemán estaba listo para “caminar con él”.

Poco después, un episodio demostró que las reacciones de la población eran importantes para el régimen. En 1941, la oposición de la ciudadanía y algunos obispos católicos y protestantes había conseguido poner fin a la operación Aktion T4 que perseguía el exterminio de personas con discapacidades físicas o mentales. Hitler la había puesto en marcha para purgar la raza aria de lo que consideraba vidas sin valor.

Cuando esta operación secreta ya había asesinado en las cámaras de gas a más de 70.000 personas en Alemania y Austria, Hitler tuvo que ceder ante la indignación popular y poner fin a esa dimensión del genocidio.

Para Géraldine Schwarz, este episodio demuestra dos cosas. La primera, que el nazismo no solo estaba inscrito en las élites que después de la guerra fueron sometidas a procesos de desnazificación, sino que permeaba una buena parte de la sociedad que consentía y a la que, según la periodista, se blanqueó posteriormente, revistiendo de ignorancia e incapacidad lo que había sido complicidad.

La segunda es que lo que pasa en los barrios y en los pueblos importa y puede determinar la historia en la vida concreta, que la presunción de impotencia es un pretexto que permite desresponsabilizarse de lo que sucede alrededor.

¿Qué hubiera pasado si en lugar de ir a favor de la corriente se hubiese actuado contra una política que revelaba sin tapujos la intención de acabar con pueblos enteros?

Desde hace algunos años vemos crecer actuaciones reales y performances racistas y supremacistas. Devoluciones en caliente, detenciones e identificaciones constantes, discursos en torno a la prioridad nacional, afirmaciones y contrafirmaciones sobre la nacionalidad, promesas de que las ayudas y servicios públicos que se quieren desmantelar para todos serán solo para los de aquí…

¿Y si se trata de tanteos para comprobar hasta dónde podemos llegar, cuál es el umbral de tolerancia, si hay una masa crítica de Mitläufer que se sumen a la corriente?

Hace unos días, en un partido amistoso entre la selección de España y la de Egipto, una parte del público que se encontraba en las gradas del estadio de Cornellá berreó cuando sonaba el himno de Egipto y coreó canciones ofensivas hacia las creencias que suponían que tenían los miembros del otro equipo.

En un sueño bonito, los jugadores locales se hubiesen marchado del campo. Se hubiesen negado a jugar delante de esa afición. Porque no puede haber un partido amistoso con ese clima y no se puede legitimar como afición a quienes se comportan de esa forma.

Pero no se vio esa reacción entre los jugadores, a pesar de que, incluso un miembro del propio equipo, estaba afectado por los ataques. Qué buen rollo dará compartir desnudez en el vestuario y tener que llamar compañeros a los mismos que fueron incapaces de hacer un gesto minimísimo.

La realidad construida y sobreexpuesta en muchos medios de comunicación y redes sociales es abrumadora. También lo fue en la Alemania nazi cuando, a la vez que se ensayaban las deportaciones, la propaganda mediática se empleaba a fondo.

Se trata de adoctrinar a la población para que las deseadas deportaciones y las exhibiciones de crueldad lleguen a convertir a la mayor parte de las personas en cómplices medio asustados y medio convencidos. Hoy, los discursos construyen meticulosamente el miedo hacia los menores que llegaron sin sus padres, hacia las cuidadoras, las cocineras, los trabajadores de la construcción, las jornaleras del campo o simplemente hacia la gente que se busca la vida… Los discursos de odio intentan conseguir esa suma de cobardías y temores que hagan tolerable la deshumanización.

Hace unas semanas una persona negra, Serigne Mbayé, fue abordada por la policía mientras metía las llaves en la puerta de su propia casa. En una de las varias versiones que la policía dio sobre lo que había pasado, decía que buscaban un delincuente e identificaron a un sospechoso que merodeaba por la zona. Porque la policía sabe que las personas racializadas no pasean por las calles de su barrio. Merodean y son sospechosas hasta cuando vuelven a casa.

Todas hemos visto las imágenes. A través de ellas nos hemos asomado a lo que le pasa a muchas personas todos los días. La cuestión es que, en esta ocasión, los vecinos y vecinas del bloque salieron a tratar de impedir la detención, siendo al final ellos mismos detenidos. CTXT publicó algunos artículos en los que quienes habían vivido la situación la contaban.

Una amiga que vive en el edificio me dijo que a algunos se los llevaron en calcetines. Estaban en casa y salieron como estaban, sin pensarlo. Con la coleta a medio hacer y la ropa de andar por casa. En calcetines. Pero Serigne Mbayé no se fue solo.

Pocos días después, y tras algunas movilizaciones contra algunos centros de acogida de menores no acompañados en Cantabria, un grupo de chavales de un instituto tocaban en la puerta del centro de acogida e hicieron una única, humana y radical pregunta. ¿Bajáis a jugar al fútbol con nosotros?

Los menores estaban a punto de salir de excursión, pero la suspendieron y jugaron un partido de verdad amistoso. Juntos, jugaron el mejor fútbol, el de equipo, el de compañeros. Sin una equipación plagada de anuncios publicitarios, sin botas con tacos de hierro. Solo un balón y un montón de chavales en zapatillas.

En CTXT queremos recoger la historia de las vidas concretas que acogen. La de quienes permanecen vigilantes y no se detienen ni a ponerse los zapatos. La de quienes defienden la convivencia siempre compleja pero viable. La de quienes no dejan de mirar a Gaza, ni a Cuba, ni al Congo, ni a su vecina. La de quienes no quieren dejarse llevar por la corriente. La de quienes no quieren ser Mitläufer.

Así, en calcetines.

Yayo Herrero

Es activista y ecofeminista. Antropóloga, ingeniera técnica agrícola y diplomada en Educación Social.

lunes, 2 de junio de 2025

 

CHARLA-DEBATE

miércoles 4 de junio 2025. 18:30
BIBLIOTECA ARAGÓN. c/Doctor Cerrada 22

Intervienen:
José María Rubio Rubio - Parroquias-JOC Juventud Obrera Católica
María Antonia San Pío Sierra - HOAC Hermandad Obrera de Acción Católica
Santiago Villamayor Lloro - Misión Obrera
Concha Martínez Latre - Comunidades Cristianas Populares

domingo, 9 de febrero de 2025

Nacho Celaya Pérez

Soy creyente, ya con una frágil fe...

... Feliz por haber vivido la "belleza ética y el compromiso cristiano" del papa Francisco en estos años y la presencia y la compañía de montones de laicos, religiosas y sacerdotes, que me han hecho mejor persona, desde valores comunitarios universales de honestidad, compromiso y generosidad..

Ayer leía -emocionado- al obispo de Bilbao, Joseba... Denunciar escandalizado la propuesta de Trump.
También, muchas veces, escucho agradecido, a José Antonio, obispo de Teruel, ponerse del lado de los últimos, con una fe y una capacidad pedagógica que me conmueven.

Pero... De manera cotidiana, lo que se "escucha" de la Iglesia es un silencio cómplice que hiela el alma y un miedo a leer políticamente y desde la fe, los signos de los tiempos que avergüenza, porque cuando lo hace, a menudo es de la mano de los poderosos, pegados a la COPE y 13tv.

Cómo puede la Iglesia...

Y, no me refiero a las preciosas comunidades que en todo el mundo, son testigos del compromiso y la esperanza con un Dios de la vida que apuesta por los más vulnerables... Me refiero a mí Iglesia diocesana, a cada parroquia, a cada creyente...

Callar, más allá del significativo circulo de silencio, ante un Genocidio de la crueldad de Gaza, mientras adoctrina con la defensa de la vida, parece que sólo para los supuestos que tocan su férrea moral.

. Cómo puede no sentirse -en las entrañas- interpelada ante la muerte de cada persona inmigrante en el Mare Nostrum.

. Cómo puede soportar la financiación de la COPE y 13 tv.

. Cómo puede soportar que Abascal y la Ayuso, la legión portando al Cristo de la muerte y tantos famosos y ricos de misa diaria, sean los referentes cristianos para el conjunto de la sociedad, sin ejercer nunca la interpelación fraterna.

. Cómo puede soportar la perversión de la Navidad, en manos del consumo y las luces vergonzosas, que ocultan la pobreza y los sueños de los últimos.

. Cómo puede asumir los beneficios de la banca, el drama de los desahucios, o el vivir en esas estancias de ostentación y lujo, sin sentirse tocada e interpelada.

. Cómo puede ser testigo en el mundo, sin abochornarse y denunciar el delirio y el pecado de las propuestas de Trump... Y no agradecer, conmovida, las palabras de esa preciosa mujer obispa, urdidora de una esperanza infinita.

. Cómo puede apostar con tanta claridad por la escuela concertada, sin entender todavía la esencia de la construcción de lo público, desde la diversidad y la acogida... Y criticar a los gobiernos progresistas por "hurtarles esa libertad mentirosa".

. Cómo pueden permanecer en silencio cómplice, sin hablar del pecado social, del infierno de la maldad y de la injusticia que en éste momento llenan el mundo de dolor y muerte.

No puedo con la tibieza, que cada día se convierte en complicidad y vergüenza. 

Este tiempo necesita de la audacia y la valentía de ese Jesús que echó a los mercaderes del templo.

lunes, 9 de diciembre de 2024



¿REVELACIÓN O DELITO? Cuando el sabio apunta a la luna…

Comunicado de Redes Cristianas


5 de diciembre de 2024

Un corrupto confeso, un “bulos” profesional, un revelador incauto y un juez venal. ¿Escaleta para un sainete de Arniches?

El caso es simple, pero importante por la tramoya política que lo maneja. Puede reducirse a lo siguiente: el corrupto reconoce su delito ante la Justicia; el bulos redirecciona la confesión y convierte, por arte de magia, la Justicia en reo y al corrupto en ofendido. Queriendo reconducir las cosas, aparece el revelador como detergente oficial. Finalmente, el Juez venal prioriza la versión del bulos, y “empuñeta” al incauto revelador.

Este caso es símbolo de otras novelas parecidas. Con un calado ético y político que va más allá de la ironía humorista del sainete, nos lleva a las siguientes reflexiones:

1ª Cuando un corrupto, intentando desviar la atención del propio delito, denuncia la revelación del mismo utilizando mentiras o bulos, debería ponernos en guardia para mantener el foco justamente en lo prioritario, que es el delito, y desenmascarar las tácticas de manipulación. No deberíamos caer en el ridículo de quedarnos “mirando el dedo, cuando el sabio apunta a la luna”, como denuncia el adagio chino.

Porque el mayor problema en este caso no es la revelación, sino el delito de corrupción. La revelación, por más que se quiera, siempre será un problema secundario y sobreañadido, nunca puede sobreponerse ni eliminar el delito primero y principal que es la corrupción.

Recurrir a bulos o mentiras para evitar la rendición de cuentas o conseguir otros intereses espurios revela una intención perversa que pretende confundir al incauto y desviar la atención sobre el problema principal.

2ª Pero existe otra reflexión no menos interesante: la revelación del delito cuando éste afecta al derecho y bienestar público —aunque, al límite pudiera romper el secreto oficial—, no solo es ética, sino necesaria para garantizar la verdad y la justicia. Porque en una sociedad democrática nunca se puede usar la mentira para tapar delitos y atacar los esfuerzos por hacer justicia.

3. Finalmente, un juez que prioriza la revelación del delito sobre el delito mismo está haciendo un mal uso de la función que ejerce en nombre de la sociedad. La excelencia del juez está en ajustar su profesionalidad a la ética más limpia y diáfana de la sociedad a la que sirve. Éticamente está obligado a dar cuenta a esta de los recursos de tiempo, medios y costes que está invirtiendo en cada caso.

La historia está llena de jueces que no son una garantía moral para la ciudadanía. Desde siempre el juez venal ha estado en el punto crítico de mira del profeta porque su mala praxis causa extorsión a la sociedad, principalmente a las personas más vulnerables.

Y cuando ocurren estos extremos en una sociedad indefensa (que ni siquiera el Parlamento democráticamente elegido puede juzgar) uno tiene todo el derecho a preguntar: ¿quién juzga al juez venal?

Nuestra postura en Redes Cristianas seguirá apoyando siempre los valores fundamentales de la justicia: veracidad, equidad y humanidad.

domingo, 6 de octubre de 2024

Infobae Cultura publica un fragmento 
de “El espíritu de la esperanza”
un libro donde el filósofo surcoreano
Byung-Chul Han 
propone abandonar el miedo y el resentimiento, 
verdaderas amenazas para la democracia

Para pensar...


Byung-Chul Han sorprende con un mensaje positivo: “Recuperar una vida en la que vivir sea más que sobrevivir”

Es uno de los filósofos más influyentes y respetados del momento. Todos lo conocen. Byung-Chul Han, nacido en Seúl, Corea del Sur, y formado en Berlín, Alemania, presentada una mirada profundamente crítica sobre el capitalismo, puntualmente al régimen neoliberal dominante, generalmente oscura y negativa, pero esta vez, en su nuevo libro, hay otra cosa. Ya su título dice mucho: El espíritu de la esperanza, que acaba de publicar en Argentina el sello Manantial.

Los escenarios apocalípticos son diversos y contundentes: guerras, migraciones masivas, atentados, catástrofes climáticas, crisis, pandemias. Hay una inminente amenaza de hundimiento y extinción. En este asfixiante panorama, ¿qué lugar ocupa la esperanza? ”Nos abre tiempos futuros y espacios inéditos, en los que entramos soñando”, se lee en la contratapa. “Posibilita nuevos acontecimientos precisamente cuando más imposibles parecerían”.

En este libro, Byung-Chul Han “emprende no ya un viraje, sino una verdadera superación hacia una alentadora visión del hombre. En el espíritu humano anida la capacidad de hacer fecundo lo más yermo. Precisamente en los escenarios más desoladores el espíritu es capaz de remover ese viento que nos trae aires de esperanza”. A continuación, Infobae Cultura publica un fragmento exclusivo de El espíritu de la esperanza:

Estamos padeciendo una crisis múltiple. Miramos angustiados a un futuro tétrico. Hemos perdido la esperanza. Pasamos de una crisis a la siguiente, de una catástrofe a la siguiente, de un problema al siguiente. De tantos problemas por resolver y de tantas crisis por gestionar, la vida se ha reducido a una supervivencia. La jadeante sociedad de la supervivencia se parece a un enfermo que trata por todos los medios de escapar de una muerte que se avecina. En una situación así, solo la esperanza nos permitiría recuperar una vida en la que vivir sea más que sobrevivir.

Se ha difundido un clima de miedo que mata todo germen de esperanza. El miedo ha sido desde siempre un excelente instrumento de dominio. Vuelve a las personas dóciles y fáciles de extorsionar. La esperanza es la única que nos hace ponernos en camino. Nos brinda sentido y orientación, mientras que el miedo imposibilita la marcha.

La esperanza es una figura dialéctica. La negatividad de la desesperación es constitutiva de la esperanza. También san Pablo subraya que la negatividad es inherente a la esperanza:
Nos gloriamos incluso de los sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento da firmeza para soportar, y esa firmeza nos permite ser aprobados por Dios, y el ser aprobados por Dios nos llena de esperanza. Una esperanza que no defrauda.

No es lo mismo pensar con esperanza que ser optimista. A diferencia de la esperanza, el optimismo carece de toda negatividad. Desconoce la duda y la desesperación. Su naturaleza es la pura positividad. Vive en un tiempo cerrado. Desconoce el futuro como campo abierto a las posibilidades. Nada acontece para él. Nada lo sorprende. Le parece que tiene el futuro a su entera disposición. Sin embargo, al verdadero futuro es inherente la indisponibilidad. El optimista nunca otea una lejanía indisponible.

A diferencia del optimismo, que no carece de nada ni está camino de ningún sitio, la esperanza supone un movimiento de búsqueda. Quizá sea precisamente por eso que nos lanza hacia lo desconocido, hacia lo intransitado, hacia lo abierto, hacia lo que todavía no es, porque no se queda en lo sido ni en lo que ya es. El optimista no necesita razonar su actitud. En cambio, la esperanza no la hay sin más como algo obvio. Nace.

También el pesimista vive en un tiempo cerrado. Está encerrado en la «cárcel del tiempo». El pesimista no se aviene a nada y rechaza todo cambio, sin abrirse a nuevos mundos posibles. Es tan testarudo como el optimista. Tanto el optimista como el pesimista son ciegos para las posibilidades.

Hay que distinguir también la esperanza del «pensamiento positivo» y de la «psicología positiva». La psicología positiva se desliga de la psicología del sufrimiento y trata de ocuparse exclusivamente del bienestar y de la dicha. 
Se reprime la conciencia de que el sufrimiento siempre se transmite socialmente. La psicología positiva psicologiza y privatiza el sufrimiento, mientras que deja intacto el complejo de cegamiento social que lo causa. El culto a la positividad aísla a las personas, las vuelve egoístas y suprime la empatía, porque a las personas ya no les interesa el sufrimiento ajeno.

A diferencia del pensamiento positivo, la esperanza no le da la espalda a las negatividades de la vida. Las tiene presentes. Además, no aísla a las personas, sino que las vincula y reconcilia. El sujeto de la esperanza es un nosotros.

En la Epístola a los Romanos leemos:
«Ahora bien, si lo que se espera ya está a la vista, entonces no es esperanza, porque ¿para qué esperar lo que ya se está viendo?».8 La modalidad temporal de la esperanza es el todavía no. Ella está abierta a lo venidero, a lo que aún no es. Es una actitud espiritual, un temple anímico que nos eleva por encima de lo ya dado, de lo que ya existe. Según Gabriel Marcel, la esperanza está trenzada «en el tejido de una experiencia en curso», metida en una «aventura que aún no ha terminado». Esperar significa «conceder un crédito a la realidad», tener fe en ella, dejarla que se preñe de futuro. La esperanza nos hace creer en el futuro. El miedo, en cambio, nos hace perder toda nuestra fe y resta crédito a la realidad. Por eso, impide el futuro.

El espíritu de la esperanza supone también un avance. Trabaja para avanzar en plenas tinieblas. Sin tinieblas no hay luz.

Hemos entresacado frases y párrafos de la reseña de Infobae; si quieres leer la reseña en su totalidad, accede al siguiente enlace: 

lunes, 29 de abril de 2024

 Tomado de Religión Digital

El blog de Juan José Tamayo
"También los movimientos religiosos integristas se alimentan del odio"

'Odio, por tanto, existo': Manos Limpias, Hazte Oír…, y algún obispo


"Estamos viviendo una situación nueva en las relaciones entre religión y política: la alianza entre la derecha extrema, la extrema derecha y las organizaciones cristianas integristas de carácter fundamentalista"

"Esta alianza se produce actualmente en España entre Hazte Oír, organización católica española de ideología ultraconservadora, y Vox, partido político de extrema derecha

"Hoy estamos asistiendo a una nueva alianza entre el pseudo-sindicato Manos Limpias y Hazte Oír, que han presentado sendas querellas contra Begoña López, esposa del presidente del Gobierno Pedro Sánchez … El juez Juan Carlos Peinado ha aceptado a trámite la querella de Manos Limpias sin la debida y obligada constatación"

"A la alianza se ha sumado, como viene haciendo de manera sistemática en situaciones similares, el obispo de Orihuela-Alicante, Juan Ignacio Munilla, que acusa a Pedro Sánchez directamente en tono desafiante"

martes, 29 de agosto de 2023

El anticristianismo de Vox


Las propuestas e ideas de Vox son abiertamente incompatibles con el ideario cristiano del que supuestamente dicen provenir y al que en teoría proclaman defender.

¿Pero cómo puede ser cristiano un partido que demoniza a los menores no acompañados, que defiende un bloqueo naval y militar frente a las pateras de personas migrantes o que propugna la expulsión de estas por el mero hecho de no tener recursos y ser extranjeros?

¿Y cómo puede ser cristiano un partido que arremete contra el Estado social y contra la consiguiente solidaridad de nuestra comunidad política? Reducir el Estado es reducir las políticas de redistribución de la riqueza, o, en términos cristianos, las políticas y mecanismos de compasión institucionalizada y colectiva.

Por último, ¿cómo puede ser cristiano un partido que abomina del cuidado de la “casa común” y que está vendido a la más pueril retórica antiecologista? El negacionismo climático y la ausencia de medidas de transición ecológica, cuando no directamente su rechazo, van contra la consideración cristiana de la creación y de la necesidad de su preservación ante la amenaza que nos cierne.