domingo, 30 de agosto de 2026

 Tomado de Religión Digital

Emma Martínez

¿Por qué no voy a ir a las manifestaciones por Ceuta?


Hay escenas que no admiten eufemismos. Impedir que la Cruz Roja entregue alimentos a personas hambrientas no es “defender las fronteras”: es crueldad. Quemar las pocas pertenencias de quienes han llegado sin nada no es patriotismo: es violencia racista. Convertir el color de piel, el acento o el lugar de nacimiento en una causa de sospecha y castigo se llama xenofobia, aunque sus ejecutores se envuelvan en banderas y hablen de nación con la boca llena de consignas.

En Ceuta, según las informaciones difundidas, grupos vinculados a la extrema derecha bloquearon ayuda humanitaria destinada a inmigrantes y prendieron fuego a algunos de sus escasos bienes. Una mochila quemada no es una anécdota. Puede contener el único documento que prueba una identidad, una fotografía familiar salvada del derrumbe, la ropa con la que alguien espera sobrevivir al frío, el recuerdo mínimo de una casa perdida. Quemar eso es decirle a una persona que no sólo sobra en un territorio: que su vida, su memoria y su dolor no merecen respeto.


Conviene llamar a las cosas por su nombre. No hay nada inocente en privar de comida a quien tiene hambre para convertirlo en una advertencia dirigida a otros. No hay “preocupación vecinal” en hostigar al recién llegado porque es pobre, negro, árabe o extranjero. No hay amor a España en humillar al vulnerable. Lo que hay es una ideología que necesita fabricar enemigos entre quienes menos poder tienen, porque resulta más fácil golpear al náufrago que exigir responsabilidades a quienes gobiernan, especulan o desmantelan los servicios públicos.

El llamado “efecto llamada” se ha convertido demasiadas veces en la coartada verbal de la deshumanización. Se usa para insinuar que alimentar, curar o abrigar a una persona equivale a invitar a una invasión. Es una perversión moral: se convierte la solidaridad en delito y la omisión de auxilio en virtud cívica. Primero se niega un plato; después se justifica el insulto; más tarde se normaliza la agresión. Así avanza el racismo: no siempre entra con uniformes y antorchas; a menudo llega disfrazado de comentario sensato, de rumor de barrio, de tertulia indignada o de bulo compartido mil veces

Los antiguos griegos, que no eran un modelo de igualdad ni una sociedad sin violencia, entendían al menos una obligación elemental: la xenía. Al extranjero se le ofrecían alimento, bebida, refugio y protección. No por ingenuidad, sino porque sabían que el viajero podía ser un dios encubierto, un náufrago, un aliado futuro o, sencillamente, un ser humano expuesto a la intemperie. Zeus Xenios protegía ese deber: el de no abandonar ni maltratar a quien se presentaba vulnerable ante tu puerta.

La Odisea no es un tratado contemporáneo sobre migraciones, pero conserva una lección que avergüenza a nuestro presente. Antes de preguntar por el origen, la religión, los papeles o la utilidad del desconocido, se le daba asiento y pan. Hoy hay quienes pretenden invertir ese orden: primero la sospecha, luego la humillación y, si es posible, la expulsión; la humanidad, sólo si queda tiempo y no incomoda demasiado.

Ceuta no es únicamente una ciudad de frontera. Es el espejo donde España y Europa se contemplan sin maquillaje. En él aparece una política migratoria que puede degradarse hasta hacer de la necesidad un delito y de la frontera una licencia para la brutalidad. Aparece también una extrema derecha que cultiva el miedo, señala al extranjero y vende odio como si fuese protección. Su discurso no resuelve la pobreza, la falta de vivienda ni el abandono institucional: sólo ofrece un culpable visible contra el que descargar la frustración.

No todo vale en nombre del control fronterizo. Los Estados pueden regular sus fronteras, pero no pueden renunciar a los derechos humanos ni convertir la asistencia humanitaria en un campo de batalla ideológico. Nadie tiene derecho a impedir que se alimente a una persona hambrienta. Nadie tiene derecho a incendiar sus pertenencias, a acosarla por su origen ni a utilizarla como blanco de una campaña política. Eso no es orden; es racismo organizado. Eso no es seguridad; es una forma de cobardía colectiva.

Quizá Zeus Xenios no tenga hoy templos, sacerdotes ni estatuas en nuestras plazas. Pero el deber que representaba continúa en pie, más allá de cualquier religión: proteger a quien llega vulnerable, no añadir violencia a su herida, reconocer su humanidad antes de exigirle explicaciones.

La pregunta sigue llamando a la puerta, con el mar pegado a los zapatos: ¿qué hacemos cuando llega alguien que no tiene nada? Si respondemos con odio, hambre y fuego, no estaremos defendiendo un país. Estaremos destruyendo la idea misma de civilización

30 de Agosto de 2026

miércoles, 26 de agosto de 2026

 

Fallece el P. Carlos Alemany Briz


Carlos Alemany Briz, sj., ha fallecido en Loyola, sobre las 22:45 h. del día 24 de agosto de 2026; con 81 años de edad, 51 de sacerdocio y 64 de Compañía.
Carlos Alemany hermano de nuestros queridos Jesús Mari, Alvaro y MªPilar, nos ha dejado después de una vida plena que con su despedida valoramos todavía mas,

domingo, 23 de agosto de 2026

 

Congreso de Teología
Asociación Teológica Juan XXIII



Viernes 11 de septiembre (hora de Madrid)

18:30 h.
Apertura del Congreso.
Eugenia Relaño. Jurista. Universidad Complutense de Madrid. Ver Bio.

19:00 h. Conferencia.
El capitalismo en guerra contra los vínculos y las relaciones.
Yayo Herrero. Antropóloga. Universidad de Catabria. Ver Bio.

Sábado 12 de septiembre (hora de Madrid)

12:00 h. Conferencia.
Crisis del cristianismo institucional: clericalismo, patriarcado y pérdida de espiritualidad.
José Antonio Vázquez. Teólogo. Asociación Cristianía. Ver Bio.

18:00 h. Conferencia.
Tejer comunidad en tiempos de fragmentación. Una perspectiva bíblica.
Elsa Támez. Teóloga y biblista mexicana. Ver Bio.

Domingo 13 de septiembre (hora de Madrid)

12:00 h. Conferencia.
Hacia una ciudadanía cosmopolita.
Imanol Zubero. Sociólogo. Ver Bio.

13:30 h.
Mensaje del Congreso

sábado, 15 de agosto de 2026

LA MARCHA AZUL, LOS INCENDIOS Y EL DECLIVE EPOCAL

Reflexiones para favorecer
la emergencia de una nueva época

No soy poeta, pero todos podemos embellecer nuestro
valle de lágrimas y enjugar el llanto con la esperanza

Lo que ha ocurrido en Ceuta se puede calificar sin herir a nadie como una entrada masiva de migrantes concertada por las redes sociales. La espantada del hambre. La tragedia de los muerto s y de los abandonados. Y detrás el colonialismo latente y el afán expansionista y megalómano del rey de Marruecos, apoyado por Trump y Netanyahu. Y a su alrededor la ola fascista de los dirigentes de extrema derecha, Milei, Putin…, Tangencialmente pero estrechamente vinculado a ellos el poder tecnocrático a favor del control digital de la población y el establecimiento de un régimen de seguridad y bienestar robótico, a cambio de la libertad. La compra de datos con los accesos a internet, la IA y la sujeción o canje monetario. Se trata de socavar y remplazar la democracia por un sistema autoritario, militar, al modo feudal muy sofisticado. A golpe de bulos, influencers, fanatismos. Estamos abducidos culturalmente, rotos en un pluralismo disgregador y vertical bajo el uno por ciento de plutócratas que en 3 años han alterado la geo-economía mundial. Recordemos la filosofía política de Hobbes, o las novelas, El Señor de las Moscas, Metrópolis, Un Mundo feliz, etc, etc.

Los incendios de los montes son la muestra del desprecio a la vida y a la naturaleza, del cambio climático y el vaciamiento de los pueblos. Y también de la polarización que mata la virtud política y abre el paso a la dictadura. No hay recursos para el cuidado de los montes y de la especie humana, para los derechos globales. La alianza por el desgobierno, la arbitrariedad, el empoderamiento impune, el expansionismo nacionalista y sus colaterales, los genocidios y bloqueos, son las estrategias, inhumanas y sangrientas de un nuevo desorden mundial. La gran política es mafiosa. Es posiblemente el vapor primerizo de una olla a presión a punto de estallar en una conflagración mundial

Estamos de eclipse. Nos hemos quedado sin sol. Lo tapa la luna. A Dios lo tapa el desorden y sus víctimas. Lo tapan los viejos cuentos. Pero no hay eclipse que dure más de unos minutos. La regresión es epocal. No es eterna. Hay millones de estrellas que reflejan la luz. Fuegos “que arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende. (Galeano), Todo se renueva desde lo anterior. Ni el Big Crunch, gran Implosión final del universo, dará lugar a la nada. Siempre está el vacío preñado u otros mundos emergentes. ¿Vamos a desesperar con el fascismo? Solo tenemos derecho a dolernos con las víctimas, sin comprender nada.

Todos, quien más quien menos, en un grado u otro, nos sentimos motivados por esta amalgama de naturalismo, humanismo y sublimidad. Es la hora de la esperanza, de la mutación y fortalecimiento de los valores y de las ideas que configuran un nuevo paradigma para un nuevo mundo, el de la . incondicionalidad del bien y de la belleza

Otro valle es posible
¡Qué agreste mi valle!
¡Qué abruptas sus montañas!
¡Qué abierta la llanura donde mana la libertad
donde reposan los cantos rodados de mis recuerdos
Al amanecer, un nuevo bigbang recrea el mundo:
los siete días de golpe,
la luz creciente, la tierra húmeda,
los arroyos pajarillos.
Es la hora
de la transparencia en la naturaleza
aseada en la noche reparadora,
de los hierbajos en la orilla, borrachos de agua,
que exhiben con pudor florecillas avergonzadas
el tiempo de la sinceridad,
cuando una brisa encendida me regaña
por llegar tan temprano al día.
Cuando cae la tarde, una alicaída niebla
cubre el pecho de la montaña y blanquea a
jirones el verdor de su ladera.
Se echa el frío y el valle se repliega,
se viste de sombra y de azul profundo.
Nada ocurre ya; el alma se aquieta, queda vacía,
Todo duerme,
menos las preguntas del silencio,
huérfanas de respuesta
¿Por qué hay tanto dolor en el mundo?
Por qué,
Tanto dolor
Tanto

Pero es el tiempo del descanso, de los olvidos,
del sueño donde se gesta la luz y el ser.
Me pierdo en la memoria oscura del universo

Otro valle es posible


Santi Villamayor, agosto 2026, día del eclipse

domingo, 2 de agosto de 2026

 LA MAGNíFICA REALIDAD

Resumen

Análisis y elogio de la “Magnífica humanidad“ de León XIV. Valoración de su valentía y de la necesidad del documento. Para el papa el transhumanismo y la creación de una nueva especie son una amenaza que puede resolverse mediante la permanencia en la fe y el control democrático. La dignidad humana es el valor absoluto fundado en nuestra semejanza con Dios. Estas propuestas sin embargo quedan limitadas para los no creyentes por quedar ligadas a un esquema clásico, teísta y creacionista. Se propone por tanto otra comprensión simbólica de lo divino frente al particularismo y el literalismo, a la vez que se funda la dignidad en la misma realdad. La humanidad y el mismo Dios son intrínsecos a la “Magnífica realidad”. Se anima a una convención universal de esperanza y una conspiración frente al nuevo poder tecnocrático.


1. El desplazamiento del concepto de lo divino
El valor divino de lo humano o el vsalor humano de lo divino.
La divinidad deja de ser vista como un agente externo, omnipotente y omnisciente que gobierna el curso histórico, para convertirse en un símbolo regulador de amplio contenido semántico que expresa la profundidad de la realidad y la dignidad intrínseca de cada ser
La espiritualidad posteísta no se presenta como una apostasía de lo sagrado

2. Ver cómo la divinidad se esconde
La divinidad se vuelve un modo de nombrar la profundidad y el misterio de lo real.

3. Teísmo y posteísmo en clave simbólica
Dios es comprendido como un símbolo de la profundidad del ser, no como una entidad

4. La encíclica Magnífica humanidad
El fundamento general de toda la encíclica radica en la dignidad que tenemos los seres humanos por haber sido creados por Dios a su imagen y semejanza.
A pesar de este anclaje dogmático, la encíclica desplaza con acierto el énfasis principal de su argumentación hacia la dignidad humana.
Bajo esta perspectiva hermenéutica, la afirmación doctrinal de que el ser humano es imagen de Dios puede ser despojada de su literalidad para interpretarse como una metáfora radical que expresa la dignidad intrínseca, la autonomía y la capacidad creativa de la humanidad.

5. IA, tecnociencia y nuevos poderes 
¿qué forma de humanidad está emergiendo de esta interacción tecnológica y cómo se puede orientar dicha transformación hacia el crecimiento del amor social, la expansión de la conciencia y la comunión solidaria?

6. Más allá de Teilhard

7. La Magnífica realidad.
Es momento ahora de abrirse a otras culturas, de optar por la ciencia y la poética como bases de la fe y de andar sobre las aguas en el mar de la auto creatividad y de la universalidad simbólica y motivadora, de catalizar la evolución creadora como verdadera historia sagrada.

8. La ética global y la convención de la esperanza
La esperanza no define, invita, enamora. Si la Iglesia quiere ser universal tiene que dejar abierta su doctrina y sus liturgias, centrándose en optimizar la común y magnífica realidad.

Santiago Villamayor, Julio 2026