Mostrando entradas con la etiqueta Igualdad de género. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Igualdad de género. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de junio de 2026

 

Carta abierta de la Revuelta de Mujeres al Papa: "Si alzamos la mirada hacia la Iglesia, nos sentimos invisibles, ninguneadas, separadas, discriminadas"


Estimado León XIV:

Te damos la bienvenida y alzamos la mirada hacia tí a la vez que alzamos nuestra voz en esta carta.

Te escuchamos reiteradamente llamar a la unidad. La unión entre católicos es uno de tus temas preferidos pero nosotras, las mujeres que pertenecemos a “La Revuelta de las mujeres en la Iglesia-Alcem la veu” no nos sentimos unidas a nuestros hermanos varones, sino más bien separadas por el simple hecho de ser mujeres.


Como mujeres bautizadas, alzamos la mirada a Jesús de Nazaret, al Cristo de la fe, y nos sentimos plenas y unidas en fraternidad y en sororidad con todo el Pueblo de Dixs pero, si alzamos la mirada hacia la Iglesia, nos sentimos invisibles, ninguneadas, separadas, discriminadas. Nos da la sensación de que nuestro bautismo no es pleno, es de agua, no de Espíritu, no de Ruah como nos gusta decir.
Porque ese mismo bautismo, para los varones tiene unas consecuencias plenas. Les da la opción a participar, de forma íntegra, en los 7 sacramentos, colocándolos en una jerarquía, por encima de la mitad de la humanidad. Y para nosotras, las mujeres, por el simple hecho de serlo, hay un sacramento vetado, el del orden. A los otros, excluyendo el sacramento del matrimonio, solo podemos optar de forma parcial, únicamente en calidad de “oyentes”: los podemos recibir pero no administrar.

El bautismo, nos une a Cristo en igualdad de pertenencia y carismas al convertirnos a todos en Hijos e Hijas de Dixs. Esa es la verdadera unión de todas las personas bautizadas: la filiación a un Dixs Padre-Madre, y la fraternidad con los hermanos y hermanas. Pero en la Iglesia, no se da.


Así que nosotras, mujeres de “La Revuelta en la Iglesia-Alcem la veu”, que estamos en el margen del camino elcesial, heridas por la falta de reconocimiento en igualdad de los dones de nuestro bautismo, te pedimos que alces la mirada, que nos mires de verdad, que veas a todas las mujeres que trabajamos por nuestra Iglesia y para la construcción del Reino de Dixs. Que nos mires y que nos veas con los mismos ojos con los que nos sentimos miradas por Jesús, el que pasó por la vida haciendo el bien. Y como el buen samaritano, hagas algo: repares los daños, te impliques en la restitución del lugar al que estamos llamadas como hijas de un mismo Dixs y, no pongas excusas ni pases de largo ante nuestras heridas como lo hicieron el levita y el sacerdote.

Unidas en oración a toda la Iglesia, seguiremos alzando nuestra voz, “Hasta que la igualdad sea costumbre en la Iglesia”.
                                                      

Revuelta de las mujeres en la Iglesia-Alcem la veu de:
Alicante Asturias Badajoz
Barcelona Bilbao
Burgos
Cabra
Cantabria Córdoba Granada Guipúzcoa Huesca
Jaén
Jeréz
La Rioja
Las Palmas de Gran Canaria
León
Lugo
Madrid
Málaga
Menorca
Murcia
Navarra
Palencia
Salamanca
Santiago de Compostela Sevilla
Tenerife
Teruel
Valencia
Valladolid
Vigo
Vitoria Gasteiz
Zaragoza

sábado, 23 de mayo de 2026

 

Tomado de

Mercedes Navarro: «La Iglesia católica es la institución más machista del mundo occidental»


La Biblia y las mujeres es un magno proyecto que acaba de concluir, un trabajo ecuménico y multidisciplinar que ha estudiado el tratamiento de las figuras femeninas en la Biblia y la recepción que las Iglesias han hecho de esas figuras. La directora para el área hispana de esta obra, que publica la editorial Verbo Divino, ha sido Mercedes Navarro, mercedaria, doctora en Psicología y Teología, y cofundadora y expresidenta de la Asociación de Teólogas Españolas. Ella acaba además de publicar un nuevo libro.


Acabas de publicar Violentas y violentadas, sobre las mujeres y la violencia en la Biblia. Resulta que no somos solo víctimas sino también victimarias…

Así es. La Biblia muestra a los seres humanos como seres complejos, con lo mejor de su humanidad y también, en muchas ocasiones, con lo peor. Muestra así a los varones y a las mujeres, aunque se han dado a conocer más los diferentes ángulos de ellos que los de ellas. A menudo, las dos facetas de víctimas y victimarias forman parte de los mismos personajes. He tratado algunas en el libro (Sara, Agar…), pero hay más que han quedado fuera.

De todas formas, el patriarcado se ha ensañado con las victimarias, cosa que no ha hecho ni hace con los victimarios. Por ejemplo, Herodías y Herodes, a pesar de que históricamente sabemos mucho más de las tropelías y crueldades de él, que de las de ella. No pretendo, obviamente, excusar ninguna violencia, venga de hombres o de mujeres, sino llamar la atención sobre el modo en que, dependiendo del sexo, las recibimos y transmitimos. Es, cuando menos, injusto y sexista.

Pero hay menos mujeres violentas que figuras masculinas violentas, ¿es porque la violencia está asociada con frecuencia al poder y ellas tenían menos poder?

Hablando en general, en la Biblia hay bastante menos mujeres que varones, no solo en lo relativo a la violencia. Hemos necesitado casi tres generaciones de estudiosas para descubrir y dar a conocer a las mujeres que hay en la Biblia. Muchas menos que varones, pero muchas más de las que nos han contado.

Al dato se puede añadir, como dices, la asociación con el poder. Si hablamos de poder político y también religioso, que en una inmensa mayoría está en manos masculinas, es raro no encontrar asociado el ejercicio de la violencia, sobre todo en la Biblia hebrea. En los evangelios, los narradores muestran un vivo contraste en la alternativa de Jesús a una determinada forma de ejercer el poder y en su postura frente a la violencia asociada con los líderes políticos y religiosos.


Algunas lecturas resultan intolerables por el nivel de crueldad e indiferencia hacia la mujer que revelan: mujeres ofrecidas como recompensa por sus maridos, descuartizadas… ¿Deberíamos prescindir de esos textos?

Al descubrir y estudiar Jueces, 19 (la mujer del levita), recibí un tremendo impacto y mi pregunta fue distinta a la tuya. Me pregunté cómo es que este texto no aparece en ningún lado, ¿qué censura hay para que todo el mundo no sepa que existe y que revuelve las entrañas?, ¿qué consecuencias puede tener para mujeres y varones conocer un texto como este?, ¿podemos responder “Palabra de Dios” si se diera el caso de que se proclamara en la liturgia?

Muchas biblistas feministas se sintieron obligadas a revisar a fondo la cuestión del canon, y del “canon dentro del canon” (los textos que no deben leerse en la liturgia, en público, “a pelo”, es decir, sin explicación y debate). El revulsivo que han producido este y otros textos bíblicos ha espoleado en las biblistas feministas las ganas de estudiarlos a fondo, de hacerlo con la categoría analítica de género y contarlo, difundirlo.

¿Por qué las figuras femeninas de la Biblia son menos conocidas en el cristianismo que las grandes figuras masculinas?

Me parece obvio: por el marco patriarcal eclesiástico cristiano y el ejercicio machista del clero en la difusión de la Biblia. En la iglesia católica ha sido y es mucho más claro que en el contexto protestante. No debemos olvidar que hasta hace muy poco las mujeres en España teníamos prohibido leer la Biblia. Siendo adolescente, cuando yo leía todo lo que caía en mis manos, mi párroco me prohibió leer buena parte del Antiguo Testamento.

Tenemos una pobrísima tradición bíblica. En la escuela se enseñaba la Historia Sagrada, un compendio de historias de personajes y aventuras bíblicas que resultaba, al menos, distraído e interesante. Las mujeres que aparecían en ella eran las llamadas mujeres fuertes de la Biblia: Judit, Ester, la madre de los Macabeos, Rut… pocas más.

Gracias a la historia sagrada tuvimos una cultura básica general que nos ayudó a familiarizarnos con el arte. Todas estas figuras eran narradas con trazos gruesos y, pese a su fuerza, las vestían de feminidad (según los estereotipos femeninos). Y las malvadas eran muy malas, como Eva y Dalila. Y no importaba si esos relatos eran fieles o no a los textos.

El propósito era político. Fue una difusión tan exitosa que dura todavía en las generaciones más mayores. En las de cuarenta para abajo la ignorancia es casi total. No hay manera de devolver a la mayoría de las mujeres bíblicas sus rasgos, aquellos que aparecen en los textos. Esta resistencia (incluidas muchas mujeres feministas) explica en parte que la mayoría de las teólogas feministas sean biblistas.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

 


Un aplazamiento inaceptable (Comunicado de Redes Cristianas sobre el diaconado femenino)


Redes Cristianas se une a distintos grupos católicos de todo el mundo que muestran su decepción y desánimo ante la reciente decisión del Vaticano sobre el diaconado femenino. La cuestión sigue de nuevo aplazada ante el informe de la Comisión (5 votaron a favor, cinco en contra) encargada de estudiar esa posibilidad. La Iglesia Católica se aleja más y más de uno de los signos de los tiempos más claro en el siglo XXI: la igualdad de las mujeres a todos los efectos en relación con los hombres en la sociedad.

Esta igualdad no consiste en ensalzar a las mujeres por serlo, como escuchamos con frecuencia a miembros de la jerarquía eclesiástica, no se trata de ser mejores o peores, sencillamente se pide que se cumpla lo ya dicho por San Pablo en la Carta a los Gálatas: “Ya no hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”.

Una de las peticiones más nítidas de los cuestionarios para el Sínodo de la Sinodalidad fue justamente la del papel de la mujer en la Iglesia. Otra vez, clara muestra de lo que significa el sensum fidelium, el sentido de los fieles.

En 1975, la Comisión Bíblica Pontificia confirmó que no había nada en la Escritura que llevara a excluir a las mujeres de la ordenación sacerdotal. Hasta el momento ningún Papa ha dado el paso para el acceso, no ya al presbiterado, sino al diaconado.

Es evidente, como recientemente ha dicho el Papa León XIV, que la inclusión de las mujeres es una cuestión cultural, y también es seguro que un paso adelante hacia el diaconado femenino causaría polémica en los sectores más conservadores de la Iglesia, pero el Evangelio nos nuestra a Jesús de Nazaret, que luchó y rompió esquemas en tantos aspectos de la sociedad de la época.

Por otro lado, la escasez cada vez mayor de sacerdotes está llevando a situaciones que no deberían ocurrir: comunidades que no pueden celebrar la Eucaristía en mucho tiempo, sacerdotes de edad avanzada que están al cargo de muchos pueblos y parroquias…¿Hacía dónde se encamina la Iglesia Católica con la puerta cerrada a las mujeres, a los laicos en general, para tantas funciones y ministerios que podrían desempeñar perfectamente, incluida la ordenación sacerdotal?

Pedimos una vez más al Papa León XIV que reconsidere ese aplazamiento que no se entiende y es inaceptable, que sitúe a la Iglesia en el siglo XXI. Igual que está haciendo con sus proclamas en favor de la paz y del desarme y a favor de los emigrantes, es urgente que en la Iglesia sea una realidad la igualdad plena entre sus miembros, como ya ocurría en los primeras comunidades cristianas y que con el devenir de la Historia, se ha perdido. Si una mujer puede ser Gobernadora de la Ciudad del Vaticano, o estar al cargo de un Dicasterio, ¿por qué no puede acceder al diaconado y al sacerdocio?

En nuestra aportación al Sínodo de la Sinodalidad, en la parte de propuestas, decíamos:

Pensamos y tenemos experiencia de que esta propuesta de Iglesia es posible:

* Si somos capaces de organizarnos como sociedad de iguales, superando en igualdad la misma formalidad democrática que ya estamos realizando en la sociedad civil. Como dejó escrito Pablo en Gálatas 3, 28 donde “ya no hay judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” [pongamos papa-obispos-sacerdotes-laicos, varones-mujeres, LGTBI+…]. Ante esta consecuencia directa del Evangelio proclamada por Pablo, ya no se puede mantener, en el mundo de hoy, una Iglesia de clases y corporativismos donde el poder anacrónico se reparte solo entre varones y al margen de la formalidad democrática. Todo lo que puede hacer un varón en nuestras comunidades es igualmente posible y apropiado para la mujer y, por tanto, la Iglesia debe incorporar a la mujer [y a las otras personas diferentes] a todas sus funciones, tanto de reflexión, como de gobierno y de celebración.

Las comunidades cristianas populares
de Zaragoza, pertenecemos al grupo
de Redes Cristianas.

lunes, 8 de diciembre de 2025

 Tomado de Religión Digital

¿Teme la Iglesia Católica a la mujer?


No hace falta leer el reciente informe de la segunda comisión de estudio sobre el diaconado femenino para concluir que la Iglesia Católica en el fondo tiene pánico de las mujeres.

¿Me pregunto muchas veces si los exégetas y teólogos de otras confesiones cristianas que interpretan de otra manera los textos bíblicos admitiendo el diaconado, el sacerdocio y el episcopado de la mujer están tan equivocados? ¿Acaso tenemos la exclusiva?

Una buena interpretación de la Biblia, de la Tradición, y una sana Antropología, nos debería llevar a la conclusión que la Iglesia en el tema del Diaconado femenino está perdiendo un tren peligroso

martes, 20 de agosto de 2024

LA MUJER Y LOS MINISTERIOS SAGRADOS

La mujer y los ministerios sagrados


 Gilbert Clavel acaba de publicar – en francés - una investigación sobre la cuestión de la exclusión de las mujeres de los ministerios sagrados. Por motivos editoriales el desarrollo incluye dos volúmenes. El primero se titula “Historia de un malentendido: la exclusión de la mujer de lo sagrado”. A través de un acercamiento histórico y planetario a los textos...
.../...

El segundo volumen aborda la cuestión de la Iglesia misma hoy en relación con la antropología moderna: “Mujeres e Iglesia: superar malentendidos históricos”. El movimiento de emancipación de la mujer desafía a la Iglesia; las voces de teólogas, entre otras, llaman a repensar - a partir de las palabras y gestos de Jesucristo - el lugar de la mujer y la relación con la sexualidad...
          Leer más      
         

Volumen 1: Historia de un malentendido: la exclusión de la mujer de lo sagrado

haz clic el título para ver el vlumen 1

Volumen 2: Mujeres e Iglesia: superar malentendidos históricos

haz clic el título para ver el vlumen 2