LA MARCHA AZUL, LOS INCENDIOS Y EL DECLIVE EPOCAL
Reflexiones para favorecer
la emergencia de una nueva época
No soy poeta, pero todos podemos embellecer nuestro
valle de lágrimas y enjugar el llanto con la esperanza
Lo que ha ocurrido en Ceuta se puede calificar sin herir a nadie como una entrada masiva de migrantes concertada por las redes sociales. La espantada del hambre. La tragedia de los muerto s y de los abandonados. Y detrás el colonialismo latente y el afán expansionista y megalómano del rey de Marruecos, apoyado por Trump y Netanyahu. Y a su alrededor la ola fascista de los dirigentes de extrema derecha, Milei, Putin…, Tangencialmente pero estrechamente vinculado a ellos el poder tecnocrático a favor del control digital de la población y el establecimiento de un régimen de seguridad y bienestar robótico, a cambio de la libertad. La compra de datos con los accesos a internet, la IA y la sujeción o canje monetario. Se trata de socavar y remplazar la democracia por un sistema autoritario, militar, al modo feudal muy sofisticado. A golpe de bulos, influencers, fanatismos. Estamos abducidos culturalmente, rotos en un pluralismo disgregador y vertical bajo el uno por ciento de plutócratas que en 3 años han alterado la geo-economía mundial. Recordemos la filosofía política de Hobbes, o las novelas, El Señor de las Moscas, Metrópolis, Un Mundo feliz, etc, etc.
Los incendios de los montes son la muestra del desprecio a la vida y a la naturaleza, del cambio climático y el vaciamiento de los pueblos. Y también de la polarización que mata la virtud política y abre el paso a la dictadura. No hay recursos para el cuidado de los montes y de la especie humana, para los derechos globales. La alianza por el desgobierno, la arbitrariedad, el empoderamiento impune, el expansionismo nacionalista y sus colaterales, los genocidios y bloqueos, son las estrategias, inhumanas y sangrientas de un nuevo desorden mundial. La gran política es mafiosa. Es posiblemente el vapor primerizo de una olla a presión a punto de estallar en una conflagración mundial
Estamos de eclipse. Nos hemos quedado sin sol. Lo tapa la luna. A Dios lo tapa el desorden y sus víctimas. Lo tapan los viejos cuentos. Pero no hay eclipse que dure más de unos minutos. La regresión es epocal. No es eterna. Hay millones de estrellas que reflejan la luz. Fuegos “que arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende. (Galeano), Todo se renueva desde lo anterior. Ni el Big Crunch, gran Implosión final del universo, dará lugar a la nada. Siempre está el vacío preñado u otros mundos emergentes. ¿Vamos a desesperar con el fascismo? Solo tenemos derecho a dolernos con las víctimas, sin comprender nada.
Todos, quien más quien menos, en un grado u otro, nos sentimos motivados por esta amalgama de naturalismo, humanismo y sublimidad. Es la hora de la esperanza, de la mutación y fortalecimiento de los valores y de las ideas que configuran un nuevo paradigma para un nuevo mundo, el de la . incondicionalidad del bien y de la belleza
Otro valle es posible
¡Qué agreste mi valle!
¡Qué abruptas sus montañas!
¡Qué abierta la llanura donde mana la libertad
donde reposan los cantos rodados de mis recuerdos
Al amanecer, un nuevo bigbang recrea el mundo:
los siete días de golpe,
la luz creciente, la tierra húmeda,
los arroyos pajarillos.
Es la hora
de la transparencia en la naturaleza
aseada en la noche reparadora,
de los hierbajos en la orilla, borrachos de agua,
que exhiben con pudor florecillas avergonzadas
el tiempo de la sinceridad,
cuando una brisa encendida me regaña
por llegar tan temprano al día.
Cuando cae la tarde, una alicaída niebla
cubre el pecho de la montaña y blanquea a
jirones el verdor de su ladera.
Se echa el frío y el valle se repliega,
se viste de sombra y de azul profundo.
Nada ocurre ya; el alma se aquieta, queda vacía,
Todo duerme,
menos las preguntas del silencio,
huérfanas de respuesta
¿Por qué hay tanto dolor en el mundo?
Por qué,
Tanto dolor
Tanto
Pero es el tiempo del descanso, de los olvidos,
del sueño donde se gesta la luz y el ser.
Me pierdo en la memoria oscura del universo
Otro valle es posible
Santi Villamayor, agosto 2026, día del eclipse