lunes, 6 de julio de 2026

                                                                                    Tomado de Religión Digital

¿Debe morir la Religión para que nazca el Evangelio?


La Iglesia no se juega hoy solo su relevancia social, sino algo más profundo: su fidelidad al Evangelio frente a la lógica del poder que la tienta a protegerse.

Entre estructuras que se agotan y un cristianismo que busca renacer, la pregunta ya no es institucional, sino radicalmente evangélica: ¿servicio o dominio?
Hay una pregunta incómoda que cada vez se formula con menos miedo y más realismo: ¿está la Iglesia viva, moribunda o, en cierto modo, agotada en su forma actual? No es una provocación, sino una constatación que nace de lo que vemos. Y lo que vemos es claro: una institución que, para muchos, se ha vuelto un cuerpo extraño en la sociedad, marcada por el distanciamiento, la irrelevancia creciente y una sensación de aislamiento que ya no se puede ocultar.

Pero mientras una forma de Iglesia parece apagarse, algo distinto se está gestando. Como si, en medio de la crisis, el cristianismo estuviera intentando liberarse de aquello que lo ha ido encorsetando.

Lo que está en juego no es la fe, sino un modelo. El modelo de una Iglesia excesivamente jerárquica, centralizada, con rasgos de poder casi monárquico, donde unos pocos deciden, delimitan y controlan. Un sistema donde demasiadas cuestiones siguen siendo intocables, donde el margen de participación real es estrecho y donde el miedo a perder el control pesa más que la confianza en el pueblo creyente.

No es solo una cuestión organizativa. Es una forma de entender la Iglesia. La de una jerarquía que, con frecuencia, maneja con habilidad los resortes institucionales para sostener el equilibrio interno, determinando qué se puede pensar, qué se puede cuestionar y hasta dónde se puede llegar. Y todo ello, muchas veces, envuelto en un lenguaje sagrado que termina blindando lo que en realidad son decisiones humanas.


Pero el Evangelio no va por ahí.

Jesús fue claro y directo: “No llaméis a nadie ‘señor’, porque uno solo es vuestro Maestro y todos vosotros sois hermanos” (cf. Mt 23,8-10). No hay en su proyecto espacio para una comunidad estructurada en torno al dominio o al privilegio, sino para una fraternidad real, donde la autoridad solo se entiende como servicio.

Y, sin embargo, la distancia entre ese ideal y la realidad es, en ocasiones, demasiado evidente.

Por eso no extraña el creciente alejamiento. No porque el mensaje haya perdido valor, sino porque la forma de vivirlo institucionalmente ha dejado de resultar creíble para muchos. Y cuando la forma falla, el fondo queda oscurecido.

Sin embargo, en medio de esta crisis, emerge con fuerza un anhelo profundo: volver a lo esencial. Recuperar aquella Iglesia de las primeras comunidades, donde no había honores, ni títulos, ni distancias artificiales. Donde la fe se vivía en clave de fraternidad, de sencillez, de compromiso.

Una Iglesia sin honores mundanos, sin necesidad de prestigio, sin estructuras que la separen de la vida real. Una Iglesia donde nadie se sitúe por encima de nadie, porque todos se reconocen hijos de un mismo Padre. Como recuerda el Evangelio: “El que quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos” (Mc 9,35).

¡Ese es el modelo Y es radical!

Porque implica desmontar muchas inercias. Implica dejar de entender la Iglesia como un espacio de poder para vivirla como una comunidad de iguales, donde el centro no lo ocupan los que mandan, sino los que sirven.

Hoy, ese deseo no es teórico. Se percibe en muchos creyentes que, lejos del ruido, viven su fe desde el compromiso, la sencillez y la corresponsabilidad. Laicos que no esperan permisos para ser Iglesia, que ejercen su sacerdocio común, aunque no siempre se les reconozca. Que sostienen comunidades, acompañan, sirven… mientras, a en general, siguen siendo considerados secundarios.

Y ahí aparece una de las grandes contradicciones actuales: se pide la implicación de los laicos, pero se teme su protagonismo. Se les invita a colaborar, pero no a decidir. Se les abre la puerta, pero con condiciones. Porque en el fondo persiste el miedo: el miedo a que las riendas se escapen de manos de quienes han identificado demasiado la Iglesia con su propia posición.

Pero el Evangelio vuelve a desmontar ese planteamiento.

Jesús no organiza una estructura para controlarla, sino una comunidad para compartirla. Lava los pies a sus discípulos y dice: “Os he dado ejemplo para que vosotros hagáis lo mismo” (Jn 13,15). No hay gesto más claro: la autoridad cristiana no se impone, se arrodilla.

Por eso, quizá ha llegado el momento de asumir una verdad incómoda: si una determinada forma de Iglesia está muriendo, no necesariamente es una pérdida. Puede ser, en realidad, un nuevo nacimiento.

Porque lo que muere no es el Evangelio. Lo que se agota es la religión, que arrincona el Evangelio y lo hace irreconocible.

Y lo que puede nacer —si se deja espacio— es algo más cercano a su origen: una Iglesia pobre, sencilla, fraterna, sin “sectas” donde protegerse, sin discursos que lo justifiquen todo, sin esa actitud de quienes nunca se escandalizan porque han aprendido a normalizarlo todo.

Una Iglesia que no convierta lo sagrado en rutina ni en negocio. Que recuerde aquel gesto de Jesús: “No convirtáis la casa de mi Padre en un mercado” (Jn 2,16). Que entienda que el signo es parte del mensaje.

Una Iglesia que no tema perder poder, porque sabe que su fuerza no está en los ritos. Que no tema hacerse pequeña, porque el Evangelio nunca fue cuestión de tamaño, sino de verdad.

“El que quiera salvar su vida, la perderá” (Mt 16,25). Esa palabra sigue siendo hoy una advertencia y una oportunidad. Aferrarse a estructuras, privilegios y seguridades puede ser la forma más rápida de perder lo esencial.

En cambio, despojarse —como hizo Cristo— abre la puerta a algo nuevo.

Al final, la cuestión no es si la Iglesia pierde influencia, sino si recupera su alma. No si mantiene su forma, sino si vuelve a ser fiel a su origen.

Porque la Iglesia no es de los jerarcas. La Iglesia es el pueblo de Dios. Y en ese pueblo —en los sencillos, en los que buscan, en los que sirven sin ruido— está latiendo ya otra manera de ser Iglesia.

Quizá más pequeña. Quizá más frágil. Pero también, mucho más cercana al Evangelio.



 Podeis ir reservano ya estas fechas


miércoles, 24 de junio de 2026


MAGNIFICA HUMANITAS


Casi todos habréis hojeado, incluso leído, la “Magnifica Humanidad”. Yo lo hago estos días y os puedo decir que merece la pena, especialmente algunos capítulos sobre el mundo del trabajo, inmigración, gobernanza, la paz , la convergencia en las medidas política y el amor social. Pero sobre todo la referencia a la IA.

Su fundamento es claramente católico, la tradición del misterio salvífico, la dignidad humana en virtud de la Creación de Dios, la salida a la limitación, pero solo menciona los elementos muy básicos y más parece una alusión simbólica que sirve para dar peso al contenido fundamental de respetar incondicionalmente la dignidad e interesarse por los pobres y la situación mundial. Parece como si el cristianismo como sabiduría, moralidad y esperanza representase un magnífico refuerzo al humanismo universal ,para aquellos que lo trabajan desde motivaciones no católicas, y además para los creyentes católicos una base firme para dar peso al Humanismo.

Tanto los que puedan seguir firmes en el paradigma católico como los “exiliados” compartimos ese humanismo aplicado a la IA, las relaciones internacionales, la paz,…Me parece una prolongación de la teología de la liberación que se ha adaptado a los nuevos modos de opresión y además necesita una contestación más amplia que la que se fundaba en un profetismo radical. Y me parece también un camino de conversión y convergencia para quien, sin haber pasado por la contestación al sistema pueda querer ahora sumarse a una convención mundial no confesional con el refuerzo de su religión. Diría que la encíclica pone la humanidad por delante de la divinidad o encuentra ésta en la dignidad, en la Grandeza de la humanidad. Es un giro en el Magisterio muy importante.¿Me equivoco?.

Santiago Villamayor
Junio 2026



 










domingo, 21 de junio de 2026

 


VALORACIÓN DE REDES CRISTIANAS SOBRE LA VISITA DEL PAPA LEÓN XIV A ESPAÑA


Somos conscientes de la complejidad de analizar un hecho social relevante, sin considerar la doble perspectiva que encierra:

-La visita apostólica de León XIV a España ha sido un éxito rotundo desde el punto de vista religioso, sociológico y político, aunque apreciemos matices contradictorios en su desarrollo.

-la situación de la Iglesia Católica como institución, la de la Iglesia en España y las relaciones Iglesia/Estado son muy criticables y dignas de serios rechazos.

Pero para calibrar la importancia de la visita papal parece conveniente separar ambas realidades para no interferir aspectos básicos de la presencia del Papa en nuestro país. Visita con proyección internacional, que obliga a un entendimiento de la centralidad del mensaje. evitando la dispersión en lo más cotidiano, aunque también abordó los temas con claridad.

1º. La presencia del Papa era deseada por el gobierno, por la clase política, por las organizaciones sociales y, sobre todo, por la población católica y creyente en general, así como en gran medida por el pueblo llano, pues aprecia en su persona un liderazgo espiritual y social, que puede incidir en la mejora de las causas más justas en nuestra sociedad.

2º. Su condición de Jefe del Estado Vaticano, es cierto que ha incrementado el aparataje y las formalidades de la visita, pero no ha sido crucial para disminuir su cercanía a la gente, su mensaje explícito a las personas y su discurso coherente con las necesidades sociales más acuciantes.

Ello no implica, que no sigamos deseando un cambio de rol, para que el Papa sea solo Pastor y visite a las gentes sin soportes políticos impropios. Además, la consideración de Jefe de Estado incrementa, lógicamente, el gasto organizativo de la visita por temas de seguridad y protocolarios.

Los actos masivos y bien organizados requieren un gasto importante pero las cifras que se han manejado suponen un reto para la propia Iglesia y para un Papa que proclama la Iglesia de los Pobres.

3º. Su discurso en el Congreso de los diputados fue un aldabonazo a la conciencia de los representantes políticos: su apuesta radical por la concordia, rebajando la acritud de las discrepancias, su defensa de la paz mundial, denunciando el rearme como método de solución de conflictos, su opción enérgica por los inmigrantes, rechazando toda deshumanización en los procedimientos, tuvieron un valor incalculable para influir en las políticas públicas.

Incluso, sus alusiones a las cuestiones más conflictivas con la postura de la jerarquía católica, las realizó con un estilo tan ponderado y elegante, que nadie se pudo sentir ofendido, aunque obviamente la legislación adoptada democráticamente por las cortes Generales prevalece objetivamente sobre la posición de un actor independiente como lo es la Iglesia.

El hecho de que todos los grupos aplaudieran sin reservas al Papa significa su gratitud por un discurso tan sereno y bien armado, aunque luego cada cual busque sus reflejos más cercanos para hacer suyo el mensaje. Lo mismo puede decirse de los distintos sectores dentro de la Iglesia con posicionamientos distintos sobre temas importantes.

4º. No negamos la multitudinaria Eucaristía de Cibeles, ni la procesión del Corpus subsiguiente, pero con todo respeto creemos que cuando las celebraciones rozan lo folklórico pierden parte de su esencia, aunque comprendemos la necesidad de los elementos simbólicos. Lo mismo ocurrió con otros eventos, como la Vigilia de la Plaza de Lima o el acto final del Bernabeu. Si bien reconocemos el buen clima y el fervor de la gente, que nunca podemos despreciar, sí demandamos una vez más una renovación de la liturgia que vaya dirigida a la sencillez y no al boato, y a la actualización de los ritos para que sean más cercanos a nuestro día a día. Mención especial fue el novedoso encuentro en el Movistar Arena de Madrid con los ámbitos de la cultura, el deporte, la educación, el trabajo y la empresa. El lema fue “Tejer Redes” y a nuestro juicio fue un acierto tanto por las personas elegidas para intervenir como por las intervenciones en sí mismas, canciones, danzas, etc. El mensaje fue claro: debemos trabajar juntos, codo con codo, si queremos resolver los problemas de la Humanidad.

5º. Nos sentimos profundamente identificados con sus visitas a los grupos más vulnerables: la efectuada al local de Cáritas en Carabanchel, la de la Cárcel de Barcelona y la del Puerto de Arguineguín y el centro de acogida de Santa Cruz de Tenerife. Ahí León XIV se fundió con los más desposeídos.

6º. Fue especialmente respetuoso con la realidad nacional de Catalunya, no solo utilizando con frecuencia su lengua, sino acudiendo a espacios absolutamente únicos como la basílica de Montserrat o a la Sagrada Familia, donde inauguró la torre de Jesús, que culmina la gran obra de Gaudí, justo en el centenario de su muerte. Todo esto comporta una expresión de reconocimiento al sentimiento catalanista en lo más hondo de su existencia.

7º. Desde esta visión positiva sin reservas, queremos también señalar lagunas importantes, que el Papa se ha dejado en la chistera:

-Sus intervenciones sobre la pederastia y los abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia tuvieron muy escaso relieve, exceptuada la que realizó ante los medios de comunicación calificándola de “plaga” y ante la Conferencia Episcopal, que sí resultó oportuna y firme. Pero la relación con las víctimas fue muy parcial y selectiva, marcada por el episcopado español, al que el Papa no debió secundar en un asunto tan sensible. Confiamos en que haya una rectificación coherente y todas las víctimas sean atendidas equitativamente.

-Las alusiones al papel fundamental de la mujer en la Iglesia no encontraron lugar en sus numerosos discursos y esto sí constituye un borrón insalvable. Si tanto se aboga por la unidad en la Iglesia, es absurdo no entender que el primer eslabón de esa unidad es la igualdad entre todos sus miembros, siendo además las mujeres la gran fuerza vital de la actividad eclesial.

-Tampoco hubo referencias a un caso tan lamentable como el de las inmatriculaciones eclesiásticas, un abuso jurídico y económico incalculable, que la Iglesia debe subsanar cuanto antes, o será el Estado quien al final deba poner orden en ese desmán.

-Asimismo, la referencia a las personas LGTBI+ no contó con el apoyo preciso y ello deja en la marginalidad a creyentes sinceros que necesitan una acogida en la comunidad eclesial con comprensión e igualdad de derechos.

Por consiguiente, nos alegramos del éxito de la visita papal, pero expresamos nuestra preocupación, tanto por los olvidos y disfunciones del viaje, como por la necesidad de que la renovación profunda de la Iglesia no se aparque por más tiempo y el espíritu sinodal nos ayude a dar un giro copernicano a la institución, para que se acreciente su fidelidad al Evangelio, y la Humanidad perciba en ella el verdadero rostro de Jesús resucitado, fuente de todas nuestras esperanzas.

Redes Cristianas, 19 de junio de 2026

viernes, 19 de junio de 2026


Israel sigue asesinando

El sábado 6 de junio, en Hebrón (Cisjordania), Sam, un bebé de siete meses, fue disparado por un soldado del ejército de Israel mientras iba en coche con sus padres.
Y hay algo que me cuesta más asumir que el propio impacto de la noticia: la facilidad con que una historia así desaparece. La leemos, nos golpea un momento, y enseguida algo más ocupa ese espacio. Otra noticia, otra conversación. Y Sam, que tenía siete meses y toda una vida por delante, desaparece casi sin dejar rastro.

Su padre lo ha dicho: no fue un error; y esa frase debería bastar para no pasar página.

Hay miles de niños y niñas creciendo ahora mismo bajo esa misma violencia, expuestos a que algo así vuelva a ocurrir. Sin protección suficiente, a menos que haya alguien comprometido en que la haya.

martes, 9 de junio de 2026

 


Palestina sigue sangrando y el mundo sigue mirando.

Gaza vuelve a quedar aislada, con el acceso a la ayuda humanitaria bloqueado mientras continúan los bombardeos y las masacres. En Cisjordania, la violencia y la impunidad no se detienen. Líbano sufre una devastadora escalada y la tensión con Irán amenaza con extender aún más el sufrimiento en toda la región.

Ninguna vida es prescindible. No normalizaremos la guerra, la impunidad ni el genocidio.

martes, 2 de junio de 2026

 

Carta abierta de la Revuelta de Mujeres al Papa: "Si alzamos la mirada hacia la Iglesia, nos sentimos invisibles, ninguneadas, separadas, discriminadas"


Estimado León XIV:

Te damos la bienvenida y alzamos la mirada hacia tí a la vez que alzamos nuestra voz en esta carta.

Te escuchamos reiteradamente llamar a la unidad. La unión entre católicos es uno de tus temas preferidos pero nosotras, las mujeres que pertenecemos a “La Revuelta de las mujeres en la Iglesia-Alcem la veu” no nos sentimos unidas a nuestros hermanos varones, sino más bien separadas por el simple hecho de ser mujeres.


Como mujeres bautizadas, alzamos la mirada a Jesús de Nazaret, al Cristo de la fe, y nos sentimos plenas y unidas en fraternidad y en sororidad con todo el Pueblo de Dixs pero, si alzamos la mirada hacia la Iglesia, nos sentimos invisibles, ninguneadas, separadas, discriminadas. Nos da la sensación de que nuestro bautismo no es pleno, es de agua, no de Espíritu, no de Ruah como nos gusta decir.
Porque ese mismo bautismo, para los varones tiene unas consecuencias plenas. Les da la opción a participar, de forma íntegra, en los 7 sacramentos, colocándolos en una jerarquía, por encima de la mitad de la humanidad. Y para nosotras, las mujeres, por el simple hecho de serlo, hay un sacramento vetado, el del orden. A los otros, excluyendo el sacramento del matrimonio, solo podemos optar de forma parcial, únicamente en calidad de “oyentes”: los podemos recibir pero no administrar.

El bautismo, nos une a Cristo en igualdad de pertenencia y carismas al convertirnos a todos en Hijos e Hijas de Dixs. Esa es la verdadera unión de todas las personas bautizadas: la filiación a un Dixs Padre-Madre, y la fraternidad con los hermanos y hermanas. Pero en la Iglesia, no se da.


Así que nosotras, mujeres de “La Revuelta en la Iglesia-Alcem la veu”, que estamos en el margen del camino elcesial, heridas por la falta de reconocimiento en igualdad de los dones de nuestro bautismo, te pedimos que alces la mirada, que nos mires de verdad, que veas a todas las mujeres que trabajamos por nuestra Iglesia y para la construcción del Reino de Dixs. Que nos mires y que nos veas con los mismos ojos con los que nos sentimos miradas por Jesús, el que pasó por la vida haciendo el bien. Y como el buen samaritano, hagas algo: repares los daños, te impliques en la restitución del lugar al que estamos llamadas como hijas de un mismo Dixs y, no pongas excusas ni pases de largo ante nuestras heridas como lo hicieron el levita y el sacerdote.

Unidas en oración a toda la Iglesia, seguiremos alzando nuestra voz, “Hasta que la igualdad sea costumbre en la Iglesia”.
                                                      

Revuelta de las mujeres en la Iglesia-Alcem la veu de:
Alicante Asturias Badajoz
Barcelona Bilbao
Burgos
Cabra
Cantabria Córdoba Granada Guipúzcoa Huesca
Jaén
Jeréz
La Rioja
Las Palmas de Gran Canaria
León
Lugo
Madrid
Málaga
Menorca
Murcia
Navarra
Palencia
Salamanca
Santiago de Compostela Sevilla
Tenerife
Teruel
Valencia
Valladolid
Vigo
Vitoria Gasteiz
Zaragoza

lunes, 1 de junio de 2026


LA AUTOCRÍTICA EN LA IGLESIA CATÓLICA

Ante la venida del Papa León XIV a España

La visita a España del Papa León XIV está suscitando un alud de adhesiones entusiastas y otro tanto de comunicados críticos. Por mi parte, agnóstico y creyente en la “sabiduría de Jesús de Nazaret”, me apunto a una crítca desde dentro, una corrección fraterna que nos afecta a todos por dirigirse al núcleo central del cristianismo. El Misterio de la Salvación enseñado como explicación del mundo y de la trayectoria vital humana, como respuesta a las grandes preguntas es más una evocación y llamada simbólica, una esperanza.

Durante décadas, los grupos cristianos de base hemos intentado ser “otra voz de Iglesia”, inspirados por la cercanía al mundo obrero y a la vida en los barrios, es decir por la teología de la liberación que nos enseñó a interpretar a Jesús “desde los pobres” y no desde la doctrina. En esos escritos nos dirigíamos sobre todo a la jerarquía por su involucionismo y su compromiso con los poderes económicos y políticos. Siendo muy radical en cuanto a la defensa de la justicia, de los derechos humanos, el medio ambiente y la igualdad de la
mujer, se quedaba sin embargo en la superficie de la teología. Se criticaba la estructura eclesial pero no se llegaba a los fundamentos o supuestos, erróneos en mi opinión, que iban implícitos en esas críticas sociopolíticas y morales.
Nuestra “pertenencia crítica” —“un pie dentro y otro fuera”— era por las exigencias de otro sistema y esa urgencia acaparaba nuestra atención.

La teología católica dominante dominante proviene de Pablo, de los Concilios de Nicea y de Trento, de San Agustín y de la Escolástica. Fue resignificada en el concilio Vaticano II e inmediatamente sepultada. Se construyó como un sistema doctrinal rígido, una sucesión de grandes acontecimientos milagrosos como son la Encarnación, la Redención, la Resurrección entendidos en estricto realismo, “al pie de la letra” y orillando su carácter simbólico. Evidentemente chocaba con la ciencia, la vida real y los proyectos de justicia aquí ya en la tierra. Aunque no siempre fue así y un hilo místico y compasivo acompañó en muchos y largos momentos a esa ortodoxa y “herética” cuerda doctrinal.

Ante este gran error vivido con gran amor, nos preguntamos qué Jesús es el verdadero o referente, el de su escasa biografía, o su divinización o su sabiduría de vida. Por qué Jesús y no otra persona. Desde dónde y en donde buscar la interpretación más trascendental de todo ser humano y hasta dondellegar en la autocrítica religiosa.

La Iglesia ha vivido con cosmovisiones hoy erróneas: la Revelacion y la Historia Sagrada como explicaciones rigurosas y fundamento ultimo de la verdad, la lectura literal de libros sagrados como la Biblia, la supremacía de la fe sobre la razón, la visión dualista y sobrenaturalista, el teísmo que objetiva la sublimidad y la incondicionalidad, que crea un Ser Absoluto, dueño de nuestra existencia, la concepción jerárquica incuestionable, la autoridad sagrada,episcopal y papal, por herencia del Jesús Hijo de Dios encarnado y consecuentemente la superioridad de la autoridad religiosa sobre los derechos humanos, etc.

Las recientes reflexiones posreligionales y posteístas que se siguen inspirando en Jesús de Nazaret, abogan por una revisión radical: reconocer el carácter simbólico del lenguaje religioso, abrirse a la ciencia, la filosofía y los humanismos contemporáneos y entender a Jesús como un modelo de humanidad más que como un ser divino. Son reflexiones que se fundan en las epistemologías más recientes y en las revoluciones científicas en torno a la
materia, la energía y la información, en las ciencias sociales y las neurociencias y sobre todo en la mirada a los pobres y a la barbarie de las guerras y genocidios. Y desde allí elaboran sus símbolos de recreación y esperanza.

Sus prácticas contestatarias nos sitúan en el camino de una convención universal por la esperanza, más allá de cualquier religión o tradición ética o humanista. Ese pudo ser el camino de Jesús cuando utilizaba el término “Reino”.

¿Es esto el haraquiri del cristianismo? Es la muerte en cruz de la religión anterior a Jesús y la resurrección de una humanidad nueva. Y esto es lo que sugiero al camino papal en esta etapa española.

Santi Villamayor
ahora jubilado, 
fue jesuita obrero, 
activista vecinal 
y profesor de filosofía.

 


viernes, 29 de mayo de 2026



CARTA ABIERTA DE REDES CRISTIANAS AL PAPA LEÓN XIV ANTE SU PRÓXIMA VISITA A ESPAÑA


Muy estimado Papa León XIV:

Con afecto y reconocimiento le queremos hacer llegar nuestros sentimientos y consideraciones ante su próxima visita a España.

Redes Cristianas es una Plataforma formada por unos 200 colectivos de cristianos de base de toda España. Queremos expresarle nuestra alegría de que pueda visitarnos, especialmente porque cumple Ud. el deseo que ya mostró nuestro queridísimo Papa Francisco de venir a España, especialmente a Canarias, donde llegan tantísimos inmigrantes, jugándose la vida, muchos de los cuales mueren en el intento.

Queremos expresarle nuestro apoyo y solidaridad ante las feroces, injustas y falsas acusaciones que le hacen el Presidente de los EEUU, Donald Trump, que presume de cristiano y de cristiano no tiene nada, cuando se dedica al intervencionismo militar en países como Palestina e Irán, Venezuela y ahora amenaza a Cuba. Estas actitudes provocan la muerte de millones de personas, heridos, desplazados forzosos y destrucción. Igualmente rechaza a los inmigrantes provocando situaciones verdaderamente inhumanas.

Frente a estas actitudes Ud. contesta con el Evangelio de Jesús que está a favor de la paz y de la acogida a todas las personas sin distinción, especialmente a quienes son mas vulnerables. Le apoyamos totalmente porque esas son las actitudes de Jesús.

Deseamos que continúe y amplíe las principales reformas que emprendió su antecesor el buen Papa Francisco.

Pero junto a todos estos reconocimientos también quisiéramos hacerle llegar algunas de nuestras preocupaciones sobre la Iglesia en general y sobre la Iglesia en España en particular.

Creemos que los obispos españoles y el Vaticano deberían renunciar a unos Acuerdos Iglesia-Estado de carácter preconciliar que siguen vigentes pese a su difícil encaje con la Constitución Española; además, el escándalo que supone que cerca de 100.000 propiedades en posesión de la Iglesia hayan sido inmatriculadas, convirtiendo así a la Iglesia en España en la mayor inmobiliaria del país. Esto debe ser reconducido.

Igualmente pensamos que los obispos deben afrontar con todo rigor los problemas derivados de los casos de pederastia que tanto daño han hecho y siguen haciendo a tantas personas.

Por otro lado es fundamental que en España y en todo el mundo se impulse de verdad el estilo de sinodalidad que marcó el reciente Sínodo de los obispos, para que las decisiones más importantes en cada diócesis sean tomadas de modo colegial y participativo, con mucha mayor implicación de los laicos y laicas, sacerdotes, religiosos y religiosas. No entendemos cómo en el siglo XXI la Iglesia Católica sigue cerrando la puerta a la plena igualdad de las mujeres en todos los aspectos de la vida eclesial.

La Iglesia que acoge a todos, como decía el Papa Francisco, mantiene barreras de exclusión a personas LGTBI+, sacerdotes casados, personas divorciadas teólogos críticos…Le pedimos que reconsidere estas negativas que tanto sufrimiento causan, valoramos sus esfuerzos por la unidad en la Iglesia pero ello no debe impedir que las reformas urgentes queden paralizadas.

Francisco decía: “Cómo me gustaría una Iglesia pobre para los pobres!”. Estamos seguros que también Ud. lo desearía como nosotros.

En esta línea decirle que soñamos con que más pronto que tarde el Papa pueda visitar a las comunidades cristianas en todo el Mundo, sólo como Pastor y no también como Jefe de Estado, sujeto a los protocolos oficiales para estos casos. Ello comporta también unos gastos excesivos (más de 15 millones de euros además de los gastos en infraestructuras, seguridad, sanidad etc.) . Cantidades que aportan los fieles, empresas y administraciones públicas. Nos parece un escándalo, como se está informando, que quienes hagan donaciones entre 500.000 y 1 millón de euros puedan tener derecho a una visita privada con el Papa

Que la Iglesia renuncie a ser un Estado ni permita tener a un Papa como Jefe de Estado, sino como Pastor de todos y animador de todos los obispos y de todas las iglesias en el Mundo.

Por último decirle que queremos una Iglesia que mire siempre a Jesús como referencia y no esté siempre preocupada por cuestiones de poder, prestigio, dinero o empeñada en mirar siempre por preservar la buena imagen de la institución eclesiástica. Pedimos transparencia y verdad ante todo.

Con nuestros mejores deseos y nuestro afecto y reconocimiento le saluda cordialmente:

lunes, 25 de mayo de 2026


La encíclica de León XIV: la IA sirva a la humanidad, 
no al poder de pocos

Con motivo del 135.º aniversario de la «Rerum novarum», el Pontífice reflexiona en su primera encíclica, «Magnifica humanitas», sobre la doctrina social de la Iglesia en la era de la inteligencia artificial. El llamamiento a custodiar «una magnífica humanidad habitada por Dios», promoviendo la verdad, la dignidad del trabajo, la justicia social y la paz. En la era digital, es necesario desarmar la IA y superar la teoría de la «guerra justa», relanzando el diálogo y el multilateralismo

Isabella Piro – Ciudad del Vaticano

«La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos». El incipit de la primera encíclica de León XIV —Magnifica humanitas, «sobre la custodia de la persona humana en la era de la inteligencia artificial»— resume sus razones fundamentales y su propósito. Publicada hoy, lunes 25 de mayo, fue firmada por el Pontífice el pasado 15 de mayo, en el 135.º aniversario de la promulgación de la Rerum novarum de León XIII. Y de su predecesor, el papa Prevost, ha recogido el legado, escribiendo una encíclica social que aborda uno de los principales retos de la época contemporánea: la inteligencia artificial.

Dividida en cinco capítulos, más una introducción y una conclusión, Magnifica humanitas parte de una premisa: la tecnología no es una «fuerza antagónica respecto a la persona» (4), ni «un mal en sí misma» (9). Sin embargo, «no es neutra, porque asume el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza». De ahí el llamamiento del Pontífice a «construir en el bien» y a «permanecer humanos», siguiendo la lógica de la corresponsabilidad valiente, de la subsidiariedad, de la comunión, para que «el mundo pueda reconocer… en el corazón del ser humano el lugar donde Dios desea habitar» (16).

CARTA ENCÍCLICA
MAGNIFICA HUMANITAS
DEL SANTO PADRE LEÓN XIV
SOBRE LA CUSTODIA DE LA PERSONA HUMANA
EN EL TIEMPO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL



domingo, 24 de mayo de 2026


La ley de la selva


Del actual desorden mundial sin reglas
se dice que es la ley del más fuerte
o la ley de la selva.
Queda desprestigiada la selva
cuando se la compara con la política humana.
En la Naturaleza, y en particular en la selva,
así como en el mar y otros ecosistemas,
hay unas leyes no escritas
que regulan el equilibrio
para que la Vida siga adelante.
Un equilibrio maravilloso
que incluye el nacimiento y la muerte,
también la violencia de las fuerzas de la Naturaleza:
volcanes, terremotos, tormentas, rayos, riadas…,
la ferocidad de algunos animales en determinados momentos
y la interacción entre los seres vivos.
Pero no hay, como en los seres humanos, una intención,
no hay odio de matar por matar,
ni mentiras para manipular,
ni destrucción de la propia casa común,
ni exterminio de congéneres inocentes…
Como no hay dinero, no hay capitalismo,
ni ejércitos, ni cárceles, ni guerras.
Sí que hay belleza, bondad, paz, equilibrios...
y tal vez amor como trasfondo de todo.
O la simple ley de “vive y deja vivir”

(Deme Orte. Mayo 2026)