domingo, 31 de mayo de 2020

La comunidad de CODEF hace oración (1)




También la comunidad de CODEF se reunió virtualmente para comunicarse y hacer oración utilizando el siguiente power point. Pentecostés fue el tema elegido para reflexionar y orar.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Reseñamos aquí el interesante artículo de José Arregui, 
al que podéis acceder pinchando en esta misma página
dentro de "Nuestra lista de Blogs", 
en el blog de Religión Digital - Blog de José Arregui


José Arregi: Hoy asistimos a la crisis o al derrumbe del universo cultural sobre el que se sustentan las religiones tradicionales

martes, 26 de mayo de 2020

La comunidad de Torrero I hacemos oración  (4)



Un lunes más nos juntamos por videoconferencia las personas de la comunidad para orar en torno a nuestro concepto de esperanza, ayudándonos del siguiente power point

sábado, 23 de mayo de 2020

Accion Solidaria Aragonesa celebra su 35 aniversario



Nuestra mas sincera felicitación a todos aquellas y aquellos (muchos de CCP) que han hecho, hacen y harán de su compromiso con el Sur uno de los ejes de sus vidas. 

Podéis celebrarlo con nosotras viendo este video

miércoles, 20 de mayo de 2020

Nos invitan a hacer mención de este artículo de
Xabier Pikaza en Religión Digital

Karol Wojtila (1920‒2005), Juan Pablo II (1978-2005). Balance de un papado

Xabier Pikaza: "A los 15 años de su muerte, el mensaje de Juan Pablo II, y su iglesia, nos parecen ya parte de una iglesia del pasado"

El ahora arzobispo de Cracovia, junto a Karol Wojtyla
Juan Pablo II mantuvo la ley del celibato, y defendió el “honor clerical” en un contexto en el que empezaban a divulgarse los problemas de homosexualidad de un tipo de clero, con muchos escándalos de pedofilia
Juan Pablo II y sus colaboradores no lo vieron así. Pensaron que la teología de la liberación era ante todo un intento de “voladura” de la iglesia jerárquica, un mal comunismo y liberalismo para el pueblo, pero sin Cristo, y así impidieron que se abriera, que fecundara el conjunto de la iglesia, y lo hicieron desde un miedo social más que desde la raíz del evangelio

martes, 19 de mayo de 2020

La comunidad de Torrero I hacemos oración (3)



Un lunes más nuestra comunidad nos hemos reunido por videoconferencia para compartir y orar; nuestra oración esta vez, ha girado en torno a lo que esperamos y valoramos en este tiempo de confinamiento. Publicamos el power point que nos ha servido de base para reflexionar.

martes, 12 de mayo de 2020

La comunidad de Torrero I hacemos oración (2)



Un lunes más la comunidad de Torrero I nos juntamos por viedoconferencia para compartir nuestras vivencias y hacer oración. Ayer "nuestras preocupaciones y nuestras esperanzas" fueron el tema de nuestra oración valiéndonos del Power Point que os adjuntamos.

sábado, 9 de mayo de 2020

Os ofrecemos el desayuno 'virtual' 
con el presidente de la Conferencia Episcopal, 
Juan José Omella, en el Nueva Economía Forum.
Con un 'cameo' especial del vicepresidente, Carlos Osoro.
Declaraciones transmitidas 
por Jesús Bastante en Religión Digital

“Aquí no se trata de ver quién gana, sino quién sirve. Si estamos a ver quién gana, pierden los más pobres”, claman

Omella y Osoro claman por “un pacto entre todos los partidos políticos, estamentos sociales y económicos para salir juntos” de la crisis



"El ingreso mínimo vital hay que asegurarlo", asegura el presidente de la Conferencia Episcopal en un desayuno 'virtual' con el Nueva Economía Fórum
“Claro que hay contacto permanente con el Papa. El Papa está muy preocupado por todo lo que sucede en el mundo, y lo que quiere es que todos trabajemos en esa línea, en comunión, y pensando en los pobres”
“Yo toco a Jesús no solo en mi oración personal o en la Eucaristía, sino cuando toco a los hermanos más pobres
"No ha habido ninguna prohibición de cerrar iglesias", asegura. Los obispos promoverán un homenaje conjunto en todas las diócesis por las víctimas

martes, 5 de mayo de 2020


GRECIA: LAS PERSONAS REFUGIADAS NECESITAN PROTECCIÓN FRENTE AL CORONAVIRUS YA


Estos días no paramos de decir #QuédateEnCasa. ¿Pero qué ocurre con aquellas personas que tuvieron que abandonarla hace tiempo huyendo del horror? Mientras el mundo se enfrenta a la pandemia de COVID-19, los riesgos para las personas refugiadas en las islas griegas se multiplican cada hora que pasa.

En los campamentos de Grecia, miles de personas mayores, con enfermedades crónicas, niños, niñas, bebés, mujeres embarazadas y personas con discapacidad soportan condiciones de vida inhumanas. Alrededor de 37.000 personas están hacinadas en Lesbos, Chios, Samos, Kos y Leros, en instalaciones con capacidad para poco más de 6.000. El acceso en estos campamentos al agua, baño o duchas es extremadamente limitado, al igual que la comida. Viven en carpas o contenedores que no tienen calefacción y el personal médico es insuficiente.

Ahora, también se enfrentan a la amenaza del coronavirus, cuyas consecuencias pueden ser catastróficas para los campamentos, donde podrían morir muchas personas si se extiende el virus. ¿Y qué hace el gobierno griego? En lugar de proteger a estas personas, está restringiendo aún más su movimiento y continúa rechazando las solicitudes de asilo de los recién llegados, algo que agrava aún más la situación

Grecia debe tomar medidas ahora, que todavía está a tiempo, para proteger la salud de toda su población, tengan nacionalidad griega o no, y eso significa trasladar a las personas refugiadas a un lugar seguro.

La comunidad de Torrero I hacemos oración


Todos los lunes la comunidad de Torrero I hacemos oración unidos por videoconferencia. Ayer lunes 4 de mayo y en estos tiempos difíciles, acordándonos de tanta gente que sufre, nos reunimos y oramos en torno a las palabras de Monseñor Agrelo, en este power point que os ofrecemos.  

viernes, 1 de mayo de 2020


Círculo de Silencio 1 de Mayo en casa


Hoy al unirnos de forma virtual, QUEREMOS ACORDARNOS DE TODOS LOS AFECTADOS DIRECTAMENTE POR EL CORONAVIRUS: los enfermos, los que han fallecido y las familias que lloran por la muerte de sus seres queridos.

Este tiempo de Crisis Sanitaria, en la que debemos estar Confinados, ESTÁ CAMBIANDO REPENTINAMENTE LA VIDA DE MILLONES DE PERSONAS. Para muchos, a pesar de la incertidumbre, la falta de libertad, la preocupación por nuestras familias o por el futuro de nuestra sociedad, permanecer en casa está siendo una ocasión para reflexionar, para detener el frenético ritmo de vida, para tratar de otear otro futuro mejor para todos. Muchos redescubrimos el valor de convivir con nuestras personas más queridas, o al menos tenemos medios para acercarnos virtualmente a ellos. A todos nos preocupan especialmente nuestros mayores, que sufren nuestra distancia y su soledad.

PERO PARA MUCHAS PERSONAS MIGRANTES Y REFUGIADAS, ESTE TIEMPO ESTÁ SIENDO ESPECIALMENTE DRAMÁTICO: se trata, en muchos casos, de sobrevivir, conseguir cubrir sus necesidades mínimas; no contagiarse, en condiciones ambientales con muy pocas medidas de seguridad y de acceso a la sanidad; y su futuro se presenta todavía más complicado de lo que ya estaba. Además, gran parte de sus personas queridas, especialmente las personas mayores, están a muchos kilómetros de distancia, y en países donde la indefensión ante la pandemia es muchísimo mayor.
Esta crisis, como todas las crisis, golpea más duramente a los más vulnerables.
Hemos visto cómo personas migrantes, junto a otras muchas personas empobrecidas y en situación de exclusión social, no podían cumplir el requerimiento del gobierno de protegerse en sus hogares porque viven en la calle o en campamentos improvisados junto a las grandes explotaciones agrícolas donde trabajan o hacinados en campos de refugiados.
Otras viven en pisos diminutos que comparten con muchas personas, porque no pueden permitirse nada mejor.

Las personas que trabajaban en economía irregular, la mayoría realizando tareas que hoy más que nunca consideramos esenciales: como el campo o los cuidados, se encuentran ahora en una situación especialmente vulnerable.
Incluso las personas migrantes en situación regular, se encuentran con que realizaban trabajos precarios, con gran falta de derechos que el resto de trabajadores tenía. Y eso les lleva ahora a situaciones de indefensión. Es el caso, por ejemplo de las empleadas de hogar que se han quedado en la calle.

QUEREMOS VALORAR LAS INICIATIVAS DE SOLIDARIDAD que han surgido durante este tiempo, EN LAS QUE SE VUELCAN PERSONAS DE MUCHAS PROCEDENCIAS, RELIGIONES Y CULTURAS y que animan nuestra esperanza:

Redes de apoyo locales, por barrios, para atender a las necesidades de los vecinos
Familias vecinas que salen al paso unos de otros: aportando bienes o servicios
Cajas de ayuda a manteros
Aportaciones a los bancos de alimentos…
Centros de menores extranjeros que confeccionan las ansiadas mascarillas con ilusión, queriendo aportar su granito de arena.
Personas del mundo de la cultura, de la música, de todo el mundo, que se unen para expresar, sensibilizar o apoyar a ONGs.
ONGs que siguen trabajando para dar respuesta a situaciones de crisis en países del Tercer mundo, por el coronavirus o por otras causas igual de dramáticas para ellos.
Barcos que siguen saliendo al rescate de personas en el mar.
Grupos que siguen atendiendo a las personas vulnerables en las fronteras, en su lucha por la supervivencia y en su búsqueda de un futuro mejor. Podríamos seguir enumerando acciones necesarias y positivas...

PERO ES RESPONSABILIDAD DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS DAR RESPUESTA A TODAS ESAS SITUACIONES QUE SE GENERAN A NIVEL ESTRUCTURAL.
Nos alegramos cuando se notificó la aprobación de prestaciones extraordinarias, para dar respuesta a algunas de estas necesidades urgentes, o cuando se habla de establecer un ingreso mínimo vital… pero la realidad es que ese dinero no está llegando, ni siquiera ha salido la regulación de los trámites necesarios para solicitarlas, además de que solo sirven para paliar un poco la situación.

En estos días se ha puesto de manifiesto lo esencial que es para nuestra sociedad el trabajo que desarrollan las personas migrantes. Frente al discurso excluyente de otras veces, hoy se constata que los necesitamos. No se puede prescindir del trabajo en el campo, en los hogares, en los cuidados, en la limpieza aún cuando el resto de trabajos se paralizan... Y sabemos quienes aceptan esos trabajos, a pesar de su dureza.

Hoy especialmente QUEREMOS RECLAMAR LA REGULARIZACIÓN DE TODAS LAS PERSONAS MIGRANTES QUE ESTÁN EN EL TERRITORIO ESPAÑOL. Como ya se ha hecho en países vecinos. Es un derecho para ellos, y un bien para toda la sociedad.
Sólo de esa manera tendrán acceso al trabajo, a todos los derechos básicos , y podrán realizar su aportación al bien común con libertad y dignidad.

Así mismo, VALORAMOS LA LIBERACIÓN DE LAS PERSONAS QUE SE ENCONTRABAN ENCERRADAS Y HACINADAS EN LOS CIEs. 
RECLAMAMOS QUE NO SE DEN PASOS ATRÁS, en las fases sucesivas de desconfinamiento. No han cometido ningún delito por el que se les pueda encerrar. Tienen derecho a estar en libertad mientras se resuelven sus trámites administrativos.

SI ALGO NOS ESTÁ ENSEÑANDO ESTA SITUACIÓN DE CRISIS EXTREMA que nosotros, los del Norte, no habíamos vivido, es que O NOS SALVAMOS TODOS JUNTOS, O NO SALDREMOS DE ELLA.
NOS NECESITAMOS UNOS A OTROS.

Suenan vientos de cambio….NOSOTROS APOSTAMOS POR LA SOLIDARIDAD, LA LIBERTAD Y LA VIDA,EMPEZANDO POR LOS MÁS VULNERABLES

Os invitamos a ver, escuchar y dejarnos envolver por la sensibilidad de estos vídeos y las personas que los han realizado

Para terminar como siempre, “No me llames extranjero

jueves, 30 de abril de 2020





REDES CRISTIANAS DEFIENDE EL INGRESO MÍNIMO VITAL

El papa Francisco ha reclamado recientemente, ante la grave crisis socioeconómica que ha creado la pandemia del Covid 19, la implantación de un salario universal para las personas sin recursos (https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2020-04/papa-francisco-carta-movimientos-populares-salario-universal.html )

Nuestro gobierno, tras arduos debates, ha ofrecido establecer para el mes de mayo un Ingreso Mínimo Vital permanente. Con ello se adelanta a la previsión del acuerdo de coalición, que se comprometía a implantar esa medida durante la legislatura, en base al Proyecto de Ley que se diseñara, con las previsiones técnico-jurídicas y económicas pertinentes, pero la actual situación de emergencia ha obligado a anticiparlo.

Sin embargo, el Secretario General de la CEE, Luis Argüello, ha efectuado unas declaraciones públicas discrepando de la medida, no sabemos si actuando en representación de la Conferencia o fruto de su propia iniciativa o ideología.

La jerarquía de la Iglesia Católica española sigue cojeando del mismo pie. Tras los cambios producidos en la última Asamblea general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), creíamos que habían llegado al fin tiempos de mayor apertura, pero parece que la resistencia a cualquier transformación en nuestro país continúa siendo la tónica del episcopado.

La postura de Luis Arguello resulta de todo punto contradictoria, al reclamar una ayuda temporal como parche para esta coyuntura, mostrando así un profundo desconocimiento y una insensibilidad social inaceptable, pues no solo se aparta del consejo papal, sino que contradice toda la trayectoria de Cáritas, su organización especializada al respecto, que todavía el pasado 7 de abril urgía al gobierno español a adoptar este ingreso mínimo vital para dar respuesta a la emergencia social existente (https://www.caritas.es/noticias/1o-de-mayo-iglesia-por-el-trabajo-decente-reclama-un-ingreso-minimo-vital/)

Más aún, sabemos que Caritas viene trabajando desde hace años, conjuntamente con otras muchas organizaciones sociales, por una Renta Mínima garantizada suficiente en nuestro país. Incluso muchos de esos encuentros se han realizado en la propia sede de la entidad eclesial. Pero, sobre todo, los informes emitidos con participación activa de Caritas, han mantenido permanentemente esa posición de exigencia social del ingreso mínimo garantizado en cuantía y condiciones adecuadas a las necesidades sociales y, siempre, como un instrumento permanente para dar soporte a esas capas de pobreza, que no remiten en nuestra sociedad, ni siquiera en momentos de mayor bonanza económica. ¿Si sabía todo esto el Sr. Argüello por qué dijo lo que dijo?

Es evidente que la emergencia social que padecemos hoy requiere una salida digna y suficiente para la ciudadanía más vulnerable. Por eso el Ingreso Mínimo Vital que se va a aprobar es una solución fundamental para dar consistencia a las políticas sociales públicas de nuestro país, pues será una pieza clave estructural para la lucha contra la pobreza y la exclusión social en este momento crítico, pero que no puede ser temporal, ya que esa causa es endémica en nuestra sociedad, y aunque pueda variar el contingente de afectados, su pervivencia es hoy por hoy ineludible.

Es obvio además, que el trabajo es un bien escaso en nuestro entorno y, más allá de que esta situación vaya a empeorar en la coyuntura post-pandemia, ya estamos asistiendo a una nueva fase de nuestras economías, que podríamos denominar digital y que, en términos de empleo, se caracteriza por una creciente sustitución de trabajadores, no cualificados y también cualificados (con la introducción masiva de la inteligencia artificial, robótica, big data…), lo que, para muchos expertos, justifica aún más este tipo de medidas.

El Sr. Argüello, sin embargo, justifica sus temores ante la medida porque pudiera disuadir de la búsqueda de empleo. Debemos aclararle que este modelo de prestación lleva ya muchos años experimentándose en casi todas las Comunidades Autónomas, entendido como un doble derecho: a la prestación económica, por un lado, y a programas o medidas de apoyo para la incorporación social de sus beneficiarios, por otro; objetivo que quizás no se haya cumplido a plena satisfacción pero que siempre ha estado presente en la gestión de las mismas.

Oponerse como jerarquía católica a un avance tan significativo de la protección social, no solo se nos antoja como un intento de descalificar al actual gobierno progresista frente a otras opciones conservadoras, extremo que un portavoz de la Iglesia no puede hacer por mucho que le puedan atraer sus veleidades, sino que contradice el Evangelio de Jesús, situándose en la indiferencia por el ser humano vulnerable que sufre y, por tanto, en el lado “equivocado” de la parábola del Samaritano.

En consecuencia, la Coordinadora de Redes Cristianas, en su reunión virtual del sábado 25 de abril, ha decidido rechazar enérgicamente las declaraciones de Luis Argüello y pedirle que de inmediato, él o sus superiores jerárquicos de la CEE, hagan una rectificación consistente y sincera para evitar que la Iglesia Católica española se sitúe fuera de los movimientos sociales, muchos de ellos cristianos, que demandan una salida de la crisis en clave de justicia social y contra la desigualdad.

Nos unimos con este llamamiento a las manifestaciones de las CCP de Andalucía, cuyo contenido compartimos, si bien entendemos que la denominada Renta Básica Universal, sin duda el horizonte de futuro de nuestras aspiraciones, exige todavía un estudio más riguroso para hacerla plenamente viable en términos económicos.

Por todo ello, la defensa del actual Ingreso Mínimo Vital se hace más acuciante y, para los que nos denominamos cristianos e intentamos sinceramente seguir a Jesús, tal vez un test para saber dónde realmente estamos en ese camino o, dicho de otra manera, si nos creemos realmente lo de la Iglesia de los pobres y, en definitiva, qué papel queremos jugar en la parábola del Samaritano.
Y elegir siempre nos deja, para bien o para mal, descubiertos.

Madrid 29 de abril de 2020


miércoles, 29 de abril de 2020




MANIFIESTO ANTE EL PRIMERO DE MAYO


 Ante el 1º de Mayo de 2020, Día Internacional del Trabajo, extraordinariamente marcado por la crisis de la pandemia, las organizaciones promotoras de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) unimos nuestras voces y fuerzas, en esta celebración del trabajo y de san José obrero, para reafirmar que el trabajo es para la vida, que debe garantizarse unas condiciones laborales que protejan la integridad física y psíquica de la persona, y favorezca su protección social, esenciales para una vida digna. 
No nos cabe duda de que la crisis laboral y económica provocada por la pandemia de la COVID-19, hubiera tenido un menor impacto, sin la indecente precariedad laboral, ese “virus” que caracteriza el sistema de relaciones laborales, que lesiona los derechos de las personas trabajadoras y de sus familias; si la sanidad y el conjunto de políticas sociales hubieran contado con los recursos que necesitan y que fueron recortados como consecuencia de la anterior crisis financiera. 

Los empleos más precarizados, como son los de personas trabajadoras del hogar y de cuidados, de la agricultura, de establecimientos de alimentación o repartidoras, que hasta el momento han estado invisibilizados y no han tenido un justo reconocimiento laboral y social, son los que en este momento de crisis sanitaria, que supone la paralización del sistema productivo y económico, se han «descubierto» como esenciales para la sostenibilidad de la vida, para garantizar el bienestar de todas las personas y que no nos falten alimentos y cuidados durante el periodo de cuarentena. Pero continúan ejerciendo sus funciones en condiciones precarias y en la mayoría de los casos sin la protección adecuada. Amplificamos nuestro aplauso, también para estas realidades. 

«Tenemos unos sueldos muy bajos, sin derecho a paro, no estamos protegidas, por nada ni por nadie. ¿Por qué no tengo yo derecho a cobrar paro como una cajera que trabaja en el supermercado, una panadera, un repartidor?… si mi trabajo es tan digno como el de ellos… no sé por qué las leyes están así, no sé por qué nos miran así, es que parecemos la clase baja del universo…» Rosario, empleada de hogar en Albacete. 

A ello se unen el drama del desempleo registrado, que, junto al estructural, son la punta del iceberg de una crisis del empleo mucho mayor; que no computa los trabajos no reconocidos, ni el empleo suspendido por expedientes de regulación temporal. El empleo que en primer lugar se ha destruido es el más débil, el que carece de redes de protección social. Por ello, a todas las personas que verán reducidos sus ingresos, incluso hasta límites que no garanticen el mínimo para vivir dignamente, se suman las que no cuentan con ningún tipo de protección. 

Hacemos un llamamiento para que se articulen e impulsen todas las medidas necesarias evitando que esto vuelva a pasar, y para apoyar y cuidar a las personas más afectadas, especialmente a quienes están en la calle, sin techo y las que nunca reúnen los requisitos para percibir alguna renta mínima. ITD, constituida por instituciones que acompañan a las víctimas de la precariedad, exigimos construir una red de protección social para quienes han perdido empleo, salario y derechos, para que nadie se quede atrás. 

Necesitamos superar planteamientos individualistas y comprometernos solidariamente con la comunidad y el bien común. Valoramos el compromiso de la ciudadanía y el de tantas empresas, y subrayamos que son las Administraciones Públicas las garantes últimas del bien común de nuestra sociedad. 

Desde estas constataciones, reclamamos: 

· El reconocimiento de un ingreso mínimo garantizado en un programa articulado que integre las 
políticas sociales en España. 
· El derecho a la prestación por desempleo para las personas empleadas de hogar, así como el reconocimiento social del trabajo de hogar y de cuidados. 
· La regularización extraordinaria y urgente de los trabajadores y las trabajadoras “sin papeles” y descartados de los derechos de ciudadanía. 
· Un pacto de Estado, entre toda la sociedad y sus instituciones que, entre otras cuestiones, apueste por la centralidad de la persona y el trabajo decente, piedra angular sobre lo que se sostiene todo lo demás. 
· El fortalecimiento del pilar de los derechos sociales en Europa. 
Como entidades de la Iglesia sensibles y comprometidas con la realidad en el mundo obrero y del trabajo, en este 1º de Mayo y de san José obrero invitamos a las comunidades cristianas a unirnos, desde la distancia física obligatoria, desde nuestras casas, en la celebración y la oración. Os invitamos a participar con creatividad en aquellas acciones que puedan hacer visible la necesidad de un trabajo decente acorde con la dignidad humana. 


domingo, 26 de abril de 2020

Publicamos el manifiesto de las CCP de Andalucía
sobre la implantación de la Renta Básica
y al que las CCP de Zaragoza nos adherimos
en su totalidad.

CCP-A Por el Derecho a la Renta Básica Universal y permanente como Derecho a la Vida. Disienten de las declaraciones de la CEE

Las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía, seguidoras del mensaje de Jesús con más o menos acierto, constatamos que no es la coherencia la que prima en la Jerarquía de la Iglesia Católica oficial en España, ni siquiera en sus manifestaciones. Y esta vez en lo más elemental e incuestionable de la opción de Jesús, su opción por los pobres. Se trata de la declaración del Secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), D. Luis Argüello, en contra del Ingreso Mínimo Vital (IMV), en su modalidad permanente, que desea establecer a nivel nacional el gobierno español, aunque ahora de modo transitorio. Nos parece una verdadera traición al evangelio y que como se trata de una aportación al fin y al cabo política para que no se consiga esa ayuda a los pobres, no podemos menos que denunciarla
1ª.- Porque esta postura está en contra del mismo Papa Francisco, quien el pasado 14 de abril propuso un salario universal para las personas trabajadoras más humildes y sin derechos, entre los que citaba: "los vendedores ambulantes, los recicladores, los feriantes, los pequeños agricultores, los constructores, los costureros, los que realizan distintas tareas de cuidado", y que "no tienen un salario estable para resistir este momento". También en España existen esas personas trabajadoras humildes y precarias, como señalaba el Informe de FOESSA 2019, difundido por Caritas: “El número de personas en exclusión social en España es de 8,5 millones, el 18,4% de la población, lo que supone 1,2 de millones más que en 2007 (antes de la crisis). Y dentro de este grupo “son 4,1 millones de personas en situación de exclusión social severa”.
2ª.- Porque creemos, que la CEE sigue más las opiniones de la Fundación FAES, que opina también que no debe ser “una medida permanente y desincentivadora del trabajo”, en contra de la opinión de la propia Caritas, que el pasado 7 de abril emitió un comunicado , urgiendo al Gobierno español a establecer un Ingreso Mínimo garantizado, de ámbito estatal y no solo durante esta crisis, sino también para el futuro, aunque contando con “un complemento que facilite la incorporación al mercado de trabajo”.
3ª.- Porque estimamos que es una postura hipócrita, que olvida que la jerarquía de la Iglesia católica recibe todos los años, al menos, la subvención permanente de la casilla de la Iglesia, señalada en el IRPF y cuyo porcentaje el gobierno de Zapatero elevó, en septiembre de 2006, del 0’52% al 0’7%. Esta dotación directa y permanente del Estado, está en contra del n.5 del art. II, de los Acuerdos económicos entre el Estado español y la S.Sede, firmados el 3 de enero de 1979, donde se indica que la Iglesia católica debe llegar a financiarse por si misma sus necesidades.
4ª.- Creemos, que todas esta actitudes de la CCE chocan frontalmente con la opción por los pobres que predicó Jesús.
Pensamos que es de justicia que quien no pueda acceder a un puesto de trabajo -porque no lo hay-, la Sociedad, el Estado, debe dotarle de los medios por lo menos mínimos de subsistencia.
Estimamos finalmente que este compromiso en favor de las personas trabajadoras humildes y sin derechos, del que habla el Papa Francisco, no solo es ofrecerles el Ingreso Mínimo Vital, que anuncia el gobierno y al que se opone la CEE sino una Renta Básica Universal, ahora de cuarentena y posteriormente estable, permanente e incondicional como derecho inalienable a la Vida.
Comunidades Cristianas Populares de Andalucía. 22 de Abril de 2020.

sábado, 25 de abril de 2020

Acertada reflexión de Santi Villamayor,
en el blog de "Valores y Creencias hoy"

Confinados en el exclusivismo


La primera noticia me causó un enorme cabreo, esa es la palabra aunque suene fuerte.
Luego recordé que primero hay que ver la viga en el ojo propio, ponerse en el lugar del
otro, buscar sus razones aunque sean débiles o erróneas. Y entonces entendí que el
error del comunicado es confundir la renta básica con la “manera de vivir subsidiada”.
Consiguientemente con haber analizado la realidad social desde la distancia del cielo.
Una consecuencia del anquilosamiento de la religión. El fruto de una inmensa distancia
con los que sufren la indignidad del trabajo y de una vida en precario.
“También ha subrayado la importancia de que las personas puedan ejercer
su dignidad mediante un puesto de trabajo. En relación a la renta básica ha
manifestado que: ”ayudas a quienes lo necesitan es indispensable, pero pensar
en una permanencia, que vivan de manera subsidiada, no sería un horizonte
deseable para la organización del común”. (Texto literal ofrecido por la
Conferencia Episcopal en su página web, sin dar a conocer la intervención completa)
Agradecemos que se valore la importancia y la dignidad de vivir del trabajo. Pero ¿qué
ocurre cuando un trabajo carece de dignidad por su mala calidad? Y si además se habla
desde una ocupación liberal acomodada ¿qué efecto producen esas palabras? En el
trabajo asalariado pocas veces se ejercita la dignidad. Más bien parece una cualidad de
las profesiones liberales o servicios públicos bien considerados. Por eso el texto parece
hablar desde estas posiciones privilegiadas, así como defender la política de los
acomodados. Tiendo a interpretar esa declaración como una crítica política al avance
de la sociedad laica, progresista y democrática que está arrinconando el viejo
paradigma religioso del exclusivismo. .../...