sábado, 11 de julio de 2026

 

Carta abierta a monseñor Argüello. CCP. 10/07/2026



Carta abierta a Mons. Arguello.

“Cuando un Estado olvida la ética, se convierte en una banda de ladrones. A las pruebas me remito” (Luis Argüello, presidente de la CEE).

Monseñor (con respeto que desmerece):

Que usted, siendo presidente de la CEE, representante (que no representativo), de la Iglesia Católica española, acuda a la ética para atacar al Gobierno (dándole una patada en el culo del Estado), suena paradójico: Ustedes, que disfrutan de exagerados privilegios por parte de ese Estado “banda de ladrones”, como la exención de impuestos (IBI y demás), una importante partida de los Presupuestos Generales para la Iglesia Católica, sueldos de curas y obispos (capellanes castrenses incluidos); una notable inyección de dinero público en la Enseñanza Concertada en gran parte eclesiástica (con el plus “ideológico” de la clase de religión: profesores nombrados por el obispo y pagados por el Estado); la aportación de la “casilla” en la Declaración de Hacienda a favor de la Iglesia Católica…

Y, ¡para colmo!, el escándalo “monumental” de las inmatriculaciones (unas 38.000 reconocidas de 1998 a 2015; y más de 100.000 estimadas desde 1946 a 2015): apropiaciones probablemente indebidas, ¡con la complicidad de funcionarios “del Estado”!, en los Registros de propiedad, con información “privilegiada” y nocturnidad, sin transparencia…Y sin intención de devolver nada. ¿Forman ustedes parte de la “banda de ladrones” del Estado o son cómplices y beneficiados?

Señor Argüello y señores obispos: hablar de ética con estos precedentes (“a las pruebas me remito”!) suena a un cinismo antievangélico: no se puede servir a Dios y al Dinero; y no es lo mismo predicar que dar trigo. Pierden toda credibilidad cuando sus palabras no coinciden con sus hechos. ¿Remite a pruebas, o tira la piedra y esconde la mano? Hablar de ética con la lacra de la pederastia, los abusos clericales y el encubrimiento, cuando además “regatean” con el Gobierno asumir indemnizaciones por los daños causados… debería dar vergüenza.

Habla usted también del Orgullo LGTBIQ+ y lo tacha de “pecado de Satán”. No es el orgullo supremacista de quien se cree más que otros (como el clericalismo). Se trata del legítimo orgullo como autoestima crecida de ser quienes son y como son. Y en las personas creyentes, creer que su “condición” no es pecado sino gracia: que Dios las ama como son y que se amen como son.

Está reciente la visita del Papa León XIV que invita a “una paz desarmada y desarmante”, y a desarmar el lenguaje para una convivencia más respetuosa. ¿Ya se ha pasado el efecto de su visita?, ¿ya se han olvidado los aplausos hipócritas cuando “están de acuerdo de la A a la Z” y luego hacen lo contrario (rechazar los “menas”, deportaciones masivas)? ¿Vuelve la Jerarquía eclesiástica más recalcitrante a posicionarse con la extrema derecha y la polarización, el insulto, los bulos, la mentira y el negacionismo?

Señor Argüello: no toda la Iglesia española va por ahí: mucha iglesia de base (comunidades, redes, Caritas, parroquias…) está trabajando por la regularización de inmigrantes y por la defensa de derechos humanos (vivienda, trabajo…) de la población más vulnerable. La Sociedad no es una banda de ladrones, y el Estado (con sus deficiencias democráticas) tampoco. Transmitamos la Buena Noticia del Evangelio como mensaje de liberación y alegría y no de condena y sospecha. Desarmemos el lenguaje, el corazón y los hechos.

Coordinadora Estatal de Comunidades Cristianas Populares. 10 de julio de 2026

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