LA CONVENCIÓN DE LA ESPERANZA
La esperanza …no es el convencimiento de que algo saldrá bien …
sino la certeza de que algo tiene sentido al margen de como salga luego
Václav Havel
ORIENTACION
La forma de seguir comunitariamente hoy a Jesús desborda los cauces de la doctrina central católica, el Misterio de la Salvación. Parece integrarse mejor en algo así como una “Convención de la esperanza”. Por otra parte la propuesta de seguimiento no puede hacerse separando en dos planos, el de los principios teológicos y el de las mediaciones históricas. Y el mensaje de Jesús es el “Reino”, hoy algo así como la citada convención.
La situación actual
En 1969 Salomé gana el Festival de Eurovisión con esta canción “Vivo cantando, vivo soñando”/ Cuántas noches vagando por mil caminos sin fin / Cuántas noches callando, cuando me hablaba /una profunda esperanza y un eco lejano.
La canción soñaba con el amor y un futuro de libertad, era la “década prodigiosa”. Se soñaba el fin de la dictadura y del régimen nacional-católico hacia una idealizada sociedad sin clases. Hasta esos años, que coincidieron con el concilio Vaticano II y Mayo del 68, la religión y la moral católica invadían todo el espacio sociocultural. Entonces la figura de Jesucristo y de la Iglesia todavía poseían una gran influencia.
Hoy en 2025 el 40% de las chicas entre 18 y 24 años se declara bisexual. Los jóvenes de 18 a 29 años pasan, en promedio, cuatro horas al día en internet y en las redes sociales. Triunfan los videojuegos y los juegos eróticos. Uno de cada tres chicos vota la extrema derecha. Entre los estudiantes el sentimiento de soledad alcanza el 27%. Desde el inicio del siglo XXI hasta 2021, las personas católicas han pasado de representar un 84,7% a un 53,6%. Vuelven las guerras y mandatarios arbitrarios y crueles marcan la política y siembran la barbarie. La impunidad con que se extermina al pueblo gazatí recuerda el exterminio nazi y las peguntas de Auschwitz. ¿Cabe soñar con estos mimbres? Esto responde Byung-Chul-Han
“De la desesperación más profunda nace también la esperanza más íntima.
La esperanza nos abre tiempos futuros y espacios insólitos, en los que entramos soñando”
2.CÓMO SOÑAR
Para construir un bello sueño lo primero es estar espierto
Joan Manuel Serrat
Sueño y vigilia
Todo el que vive sueña y todo el que sueña vive precisamente por soñar. Y el que vive sin sueños es como si no viviera. El sueño y la vigilia se articulan en recíproca dependencia. La vigilia o vigilancia de la realidad permite una sana purga del error y una realista expresión de las ilusiones soñadas. Una lúcida observación y crítica de la realidad es condición indispensable para un sueño de altos vuelos.
Vigilar el sueño eclesial
Hasta hace poco la teología se sentó a la derecha del Padre, en un mundo sagrado bastante fuera de la realidad. Y aun seguimos con unos supuestos doctrinales que chocan con la cultura, la ciencia y los modos de vida actuales. Hay que desenmascararlos y “caminar juntos” en otra dirección.
Separar los planos es un error
“Desde Redes Cristianas pensamos que se pueden descubrir en ella (la crisis) dos planos que posibilitan un tratamiento distinto….”
En una visión sistémica el cambio de las mediaciones se produce porque hay una reorganización interna de los elementos constituyentes. Adaptar “las Instituciones…sin tocar el núcleo fundamental” es una falacia. Realizar un cambio en la Iglesia y en el seguimiento de Jesús requiere atender la intención más universal de este mismo Jesús, la pretensión del Reino. Y eso significa acunar una esperanza común, porque la esperanza es un receptáculo de cualquier valor. Un anhelo universal vacío con el que se identifica todo el mundo. Cualquier concreción funda una religión particular.
Principios y prácticas son inseparables: se siguen haciendo misas porque se supone la transustanciación. Y se llaman eucaristías porque se renuncia a entenderlas como sacrificio expiatorio. Se carga contra el movimiento LGBTQ porque lo que Yahvé ha unido de una manera no lo haga el hombre de otra. Se respeta la autoridad incontestable de la jerarquía porque posee la verdad revelada y casi la infalibilidad. Y así podríamos seguir con otros aspectos como: el patriarcalismo, el sobrenaturalismo, la superioridad de la revelación sobre la razón, del derecho canónico sobre la ley democrática, el dualismo, la verdad como certeza, la identificación categórica del Ser Supremo, etc.
Puede haber otra lectura del mensaje de Jesús
Otra lectura del mensaje de Jesús es posiblemente más acorde con la sociedad que viene y con el mismo Jesús. Más acá de su divinización y teniendo en cuenta la forma midrásica de su narración. Jesús para muchos no es el Mesías judío o el Jesucristo católico, el Hijo de Dios de Nicea, construido en la historia, papa tras papa, emperador tras emperador. Jesús es una persona como nosotros cuyo modo de ser nos gusta, nos cautiva, nos llena de confianza, un relato que encarna el trascendental de justicia y bondad que de modo genérico alberga toda conciencia.
Hemos deconstruido la figura de Jesús, su nacimiento virginal, divinidad, muerte y resurrección, ascensión, preexistencia y consecuentemente su posición trinitaria y su misión redentora. Jesús deja de ser un absoluto extramundano venido a la tierra. Es un hijo de ella que mostró unas actitudes, tales como la preferencia por los débiles, el perdón, el amor a los enemigos, de modo incondicional y gratuito.
Sueño pues a Jesús de Nazaret por el margen del camino religioso, andando en el mar, del brazo de los vulnerables y hoy con la ciencia y las palabras de sabiduría de todas las tradiciones y personas. Dando esperanza sin exclusivismo salvíficos, en continuidad con la emergencia creadora de la realidad.
LA CONVENCIÓN DE LA ESPERANZA
El Reino de Dios está cerca: los ciegos ven, los cojos andan,
el planeta y la humanidad tienen sentido: Tened esperanza
El Reino de Dios dentro de vosotros está, en vuestros sueños,
en vuestra esperanza. No dejéis de Soñar
En la esperanza nos unimos todas las personas, todas participamos del mismo vacío que se da entre lo que es y lo que nos gustaría que fuera. Por eso hoy encontraríamos un símbolo similar al de “Reino” en los términos de “convención”, “consenso”, concordia etc. evitándose así tanta discusión, incluso guerra, sobre si mi esperanza o mi dios es el verdadero.
Rasgos y concreciones de la Convención de esperanzas
Hay ya muchas personas, espeleólogas de la esperanza, que llevan en sus venas la savia cósmica de la creatividad y se desviven en los movimientos alternativos, en las instituciones y en las oenegés. Forman una Internacional donde se juegan la vida y la salud con los refugiados, las epidemias, contra la violencia de género, las agresiones al medio ambiente, por la defensa de los derechos humanos, contra las guerras, en las instituciones de buen gobierno, en las largas noches de negociación por un acuerdo de paz y en todos ellos destaca la esperanza, el valor de no reblar, el sentido de lo que se hace. Sin apenas estructura, esa convicción vaga de persona en persona y constituye un acuerdo unánime sin especial explicitación.
Esta convergencia o convención es mas una autoconciencia colectiva de ser o estar en un lado de la vida. No es una religión de religiones, ni una inmensa ONG o institución como la ONU. Ni una ética universal, aunque la supone. Sí es una intencionalidad universal, una voluntad de significación laical, una llamada supraética. La convención de la esperanza discurre en otro ámbito, el de los postulados, el de la nobles intenciones de fondo, que se expresan en deseos evocadores y motivadores.
A veces uno se pregunta, ¿Los seminarios, los retiros, las largas horas de oración, la evangelización, la formación, ¿cómo recuperar esa intensa formación desde un paradigma secular? ¿Es su alternativa el cine o la literatura de autor, la canción protesta, las oenegés, los foros y las cumbres globales, los grupos de resistencia y las comunidades, las redes sociales, etc.?, ¿Cómo propiciar las funciones simbólicas y formativas que hoy por hoy la sociedad civil no acaba de darse? ¿Cómo animar esa ética de la gratuidad que complementa la reciprocidad democrática?
Necesitamos un conocimiento sincero, de acuerdo con las epistemologías más recientes. El fuerte valor motivador de la esperanza no nace de la ingenuidad, sino del mejor conocimiento posible. Necesitamos una democracia radical, fuera dogmatismos, patriarcados y la autoridad auto referenciada, pseudodivina. Necesitamos una ética global que no es otra cosa que ir todos a una, un consenso crítico sobre los principios que deben regir nuestra convivencia.
Y aun así, ¿De qué sirve una ética bien consensuada si no nos mueve? Necesitamos una poética que nos anime, historias o mitos que nos inspiren, “mimar y minar el corazón”, contarle historias de amores posibles para romper su pereza. La esperanza nos mueve a rebelarnos contra el opresor, a hacer aquello desapercibido que beneficia a los demás cuando a lo mejor a nosotros nos perjudica.
La Convención por la esperanza no tiene registro de fieles, ni todos obedecen a una misma doctrina camino o pensamiento. Su dimensión sobre-natural se constituye en el salir de sí para los demás y se reconoce en la “interioridad” o lo “profundo” de nuestra mente cultivada con esmero. Todo se trasciende porque todo está transido de divinidad. Desde una perspectiva laica y ateísta (no atea) nos sustentamos en una confianza radical, que viene “por defecto” en el mismo hecho de ser y de vivir: esperamos porque hay algo y no nada, porque la vida es creación y porque hay amor y no solo odio. Una esperanza regalada con el don de la vida
Tiempos y espacios de esperanza
No hay lugares ni templos específicos para expresarse, ni líneas de gobierno prevalentes. La esperanza habla siempre con futuros abiertos, en la proximidad samaritana, rompe cruces y cierracostados abiertos. Espera lo inesperado sin que las preguntas permanentes maten la utopía. Estos son algunos símbolos
Los colectivos de esperanza
Cantidad y calidad de tantas oenegés, movimientos, voluntariados, instituciones, colectivos religiosos. Allí se genera una esperanza de amplia difusión.
Algunas centros de jóvenes
“A primera hora me he ido a “La Global”. Es otra casa del pueblo pero distinta. A media mañana vendrá un grupo de niñas de primaria a una exposición sobre el cerebro y las emociones. Por la tarde tomaremos café con los limpiadores del Clínico que vienen a hacer una pancarta. En la sala de al lado están los zen haciendo yoga y al fondo las cajas de hortalizas de “La huerta en casa”. Cenaremos con los compas de "Ítaca acoge"…
Las celebraciones prescindirán del halo sagrado del templo. No hay milagros de por medio: “ Leemos un resumen de las noticias de la humanidad, vemos un video sobre la belleza del universo. Descubrimos los entresijos del sistema sociopolítico y los avances de la solidaridad. Recordamos a algunos profetas y maestros. Nos contamos las experiencias de la semana… Terminamos merendando…”
Los gestos cívicos, como los Círculos de silencio o las concentraciones contra la violencia de género donde el silencio es a la vez una protesta y una oración. Las manifestaciones sinceras por causas justas…
Las comunidades humanas de vida. Son grupos de creyentes de diferentes religiones y tradiciones que se reúnen para estudiar los problemas sociales, personales y de todo tipo y rezar en común según sus tradiciones.
Los Flashmob. La sorpresa y la emoción que suscitan despiertan la belleza, la bondad y la luz de la esperanza
El lenguaje. No hace falta sublimar la vida cotidiana con términos grandilocuentes y moralistas. Ha de ser poético y evitar expresiones bíblicas incomprensibles.
Los cuidados. Entendidos antes como beneficencia, hoy adquieren valor político.
Todos ellos son símbolos de una incesante creatividad en la naturaleza.
Santi Villamayor. Junio 2025.
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