martes, 27 de octubre de 2026

 



DÉCIMAS DE LA VIVIENDA

DEMETRIO ORTE, demeorte@gmail.com
VALENCIA

ECLESALIA, 26/10/26.- 1/

El derecho a la vivienda
es un derecho primario:
es de lo más necesario
un techo que nos defienda
y la intemperie trascienda.
Una casa como hogar
de acogida familiar,
vivienda para vivir,
para poder convivir
y los sueños realizar.

Será deber del Estado
cumplir la Constitución
que le da la obligación
de que el derecho citado
pueda ser realizado.
Ha de evitar con razón
que la especulación
ponga el precio de las casas,
que si además son escasas
impide su adquisición.

Pero es verdad que vivimos
en pleno capitalismo
y predomina el rentismo
y su abuso lo sufrimos;
y por eso exigimos
que los fondos de inversión
no metan mano al cajón
del negocio de las casas.
Que el Gobierno con sus tasas
pare la especulación.

Las casas para vivir,
de residencia y de ocio,
pero no para negocio
a costa de exprimir
a quien no puede adquirir.
Y quien vive en alquiler
pueda vivir sin tener
que agobiarse por el pago,
el desahucio o el amago
de ver su vida perder.

Que haya vivienda asequible
en proporción al salario;
que el trabajador precario
tenga un sueldo compatible
con un alquiler posible.
Que personas vulnerables
o en contextos miserables
no puedan ser desahuciadas
si no son solucionadas
sus carencias evitables.

La acampada es un clamor:
que no haya gente sin casa
y que no haya tanta casa
sin gente en su interior.
¡No al especulador!
Que no haya un desahucio más,
ni vuelva a pasar jamás
morir de pena y tristeza
por la inhumana bajeza
de quien quiere ganar más.

La vivienda es un problema
pero tiene solución
con la movilización
que ponga en la mesa el tema
y que cuestione el sistema.
La persona es lo primero;
no es el poder ni el dinero.
Defender la dignidad,
justicia y humanidad:
Eso es todo lo que quiero.




viernes, 23 de octubre de 2026

miércoles, 21 de octubre de 2026



Estos días en los que se está hablando tanto de vivienda nos recuerdan algo que no podemos ignorar: el sinhogarismo sigue aumentando, no solo en adultos, sino también en jóvenes e infancia (*).
Las consecuencias del sinhogarismo marcan de por vida a quienes lo sufren, muy especialmente a las personas más jóvenes, porque un hogar es más que un techo: es nuestro lugar en el mundo, al que pertenecemos.

Detrás de cada situación hay historias de personas que sufren, historias llenas de humanidad, de personas excluidas que buscan un lugar propio en la sociedad y en la comunidad.

Por eso es tan importante que, como sociedad, escuchemos a las personas sin hogar, y no las ignoremos: las comprendamos, y no las juzguemos; y que, en vez de rechazo, sientan que tienen otra oportunidad.






miércoles, 14 de octubre de 2026



Se cumple un año del acuerdo de “alto el fuego” en Gaza. Y lo digo así, entre comillas, porque desde entonces:
​ Las fuerzas israelíes han matado a más de 1.400 personas, entre ellas al menos 324 niños y niñas. Las familias y los equipos de rescate han tenido que recuperar cientos de cuerpos de entre los escombros, a menudo con sus propias manos porque Israel no permite la entrada de la maquinaria necesaria.
​ Casi dos millones ya no tienen un hogar al que volver. Más del 80% de los edificios de Gaza están dañados y cerca de dos tercios están destruidos. Cientos de miles de familias viven en tiendas de campaña, refugios improvisados o casas dañadas. Se enfrentan a un cuarto invierno expuestas al frío, el viento y las inundaciones.
​ El sistema sanitario sigue colapsado: ni un solo hospital de los 36 que hay en Gaza funciona plenamente. Faltan medicamentos, equipos y combustible. Más de 18.500 pacientes, entre ellos al menos 4.000 niños y niñas, necesitan evacuación médica. Más de 1.000 han muerto mientras esperaban.
​ Alrededor de 1,4 millones de personas se enfrentan a una hambruna crítica. Además, el agua insalubre y los sistemas de saneamiento devastados favorecen que se propaguen enfermedades.

Ha pasado un año y casi nada ha camibiado

Salvo que Gaza ya no aparece en los medios de comunicación y que Israel continúa con el genocidio de la población palestina.

En Amnistía Internacional lo tenemos claro: la rendición de cuentas no puede quedar sepultada bajo los escombros. Seguimos trabajando para llevar a los responsables frente a la justicia y que rindan cuentas.

lunes, 12 de octubre de 2026



Coplillas disidentes.


La Virgen del Pilar dice

a los que están en la plaza

que trabajen por la paz

y no se olviden de Gaza.


María de Nazaret

era mujer palestina.

Hoy preferiría ser

una mujer feminista.


La Virgen dice que quiere

no estar siempre en el pilar,

que se aburre y que prefiere

con la gente caminar.


Para que lo entiendan bien

hasta los maños más brutos

la Virgen quiere también

menos flores y más frutos.


Se queda corto en amor

eso de la Hispanidad.

Jesús quería el amor

a toda la Humanidad.



Deme Orte.12 Octubre 2026

viernes, 9 de octubre de 2026

 Tomado de 

GENTE QUE LEYÓ EL EVANGELIO Y LO ENTENDIÓ
Entre las tiendas de Sol también hay jóvenes de la Juventud Obrera Cristiana (JOC) y la Juventud Estudiante Católica (JEC), movimientos vinculados a Acción Católica. Clara Rodríguez, presidenta de la JEC, y Alex Bernet, del secretariado de la JOC, llegaron el martes después de participar en Elche en una campaña sobre vivienda bajo el lema «Defender nuestro derecho: todas bajo un techo». Plantaron su tienda y se quedaron a dormir con el resto. Su explicación desmonta bastante caricatura: «Nuestra fe nos mueve a no quedarnos quietos», dice Clara. Alex lo resume todavía más claro: «El seguimiento de Jesús no se entiende sin llevar la fe a la vida».
Y van bastante más lejos que la estampita. La JOC lleva meses denunciando que los jóvenes trabajadores no pueden emanciparse por culpa de los alquileres y sostiene que la vivienda se ha convertido en una mercancía que condiciona toda su vida. En Sol, Bernet compara directamente el negocio inmobiliario con los mercaderes del templo: recuerda que Jesús los expulsó porque no debía hacerse negocio con aquello que consideraba sagrado y enlaza esa escena con caseros y empresas que extraen rentas de una necesidad básica. Mientras Ayuso habla de una acampada ilegal y grupos ultras han llamado «piojosos» a quienes duermen allí, estos chavales rezan, trabajan, estudian y acampan por el derecho a la vivienda.
Esto es lo que está haciendo tanto daño al relato prefabricado sobre Sol. El joven vago, el perroflauta subvencionado, el antisistema que odia España, el ateo rabioso, el que no quiere trabajar. Vas rascando y aparecen trabajadores, estudiantes, sindicalistas, jubilados, cristianos y chavales que al amanecer recogen el saco para irse al curro.
Hasta Jesús les ha salido inquilino.
A más de uno se le va a quedar pequeña la caja donde llevaba días intentando meter a toda una generación.